¿Cómo evaluar el personal de las empresas de hoy?

Es una pregunta que muchos expertos se hacen hoy y no solo: ¿cómo se realiza la evaluación del personal en nuestras compañías 4.0? ¿Qué criterios y qué comportamientos aplicar? ¿Tenemos que inventar nuevos enfoques o incluso decidir que el proceso de evaluación ya no es adecuado para garantizar el desarrollo de los resultados comerciales y su consolidación a lo largo del tiempo? ¿Y cuánto puede contribuir realmente al desarrollo de la persona soltera?

En el caos que caracteriza nuestra prisa hacia un rendimiento cada vez más alto, ¿qué valor puede dar un proceso que defina una fotografía del pasado en el instante presente hacia un futuro cada vez más corto?



La evaluación del personal siempre ha sido un tema importante, ya que es difícil, no solo para el Departamento de Personal sino también para las personas involucradas.

El tema de la evaluación del personal puede tener diferentes objetivos que permitan optimizar los procedimientos y establecer las condiciones para el crecimiento de una empresa en términos de desempeño: solo la empresa que puede diagnosticar lo que determina un desempeño efectivo puede mejorar y desarrollarse constantemente El desempeño de su gente.

Los dos objetivos principales para evaluar al personal son:

– gestión de recursos humanos: para construir un sistema gratificante, necesito conocer el rendimiento más efectivo y garantizar su reconocimiento;

– desarrollar recursos humanos: si entiendo lo que determina un buen desempeño, puedo proteger su buen uso y al mismo tiempo invertir en capacitación para obtener mejores resultados de cada recurso comercial.

Entonces, definir un proceso de evaluación está dirigido a:

 1. mejorar el rendimiento orientándolos hacia una mejor participación de las personas en el logro de los objetivos corporativos;

 2. hacer que el proceso de evaluación informal presente en cada organización sea explícito, transparente y analítico, superando los defectos de los sistemas de evaluación informal genéricos y ambiguos;

 3. sacar el máximo provecho de los recursos humanos al poner de manifiesto las necesidades y condiciones para un mejor uso del personal y las necesidades y oportunidades de capacitación;

 4. orientar los comportamientos organizacionales hacia los objetivos predominantes o nuevas formas de trabajo;

 5. definir oportunidades formalizadas para el intercambio de información y evaluaciones sobre las condiciones de trabajo y sobre todos los aspectos de la microorganización.


Producir formularios de evaluación del personal, capacitar a los gerentes y colaboradores en este proceso, decidir qué evaluar y qué criterios de medición aplicar, implica construir un sistema cultural complejo y generalizado en todo el contexto de la empresa.

Por lo tanto, el sistema de evaluación debe:

– descender de una estrategia de gestión

– ser coherente con el estilo corporativo y la cultura

– ser articulado y correlacionado con cada iniciativa hacia las personas

– Estar generalizado, gestionado de manera coherente, gobernado en los procesos fundamentales de la empresa.

La evaluación de desempeño enfoca su atención en el desempeño del empleado, entendido como la contribución que brindó a la organización, lo que hizo, como titular del puesto, usando sus habilidades.

El servicio se puede evaluar de dos maneras diferentes:

los resultados obtenidos por el trabajador en relación con los objetivos asignados (“lo que se ha hecho”);los comportamientos organizacionales mantenidos y actuado por el colaborador (“cómo se hizo”) que pueden relacionarse con varios aspectos, como el liderazgo, la capacidad de trabajar en grupos, habilidades para resolver problemas, orientación al cliente, orientación a Calidad, capacidad innovadora.

Una evaluación del personal tiene una serie de pasos:

Defina qué evaluar, basándose en una descripción correcta de los roles y responsabilidades corporativas.

Haga un análisis de cultura contextual y corporativa para que el proceso no se desconecte del sistema de referencia de la empresa.

Capacitar a los “asesores” y a los “valorados” para que una cultura de evaluación del desempeño de la persona no sea mutua

Identifique los métodos de evaluación y capacite a las personas involucradas en el proceso para hacerlo.

Recopile datos sobre evaluaciones de desempeño y analice los datos agregándolos a la compañía para estudiar la relación con los resultados de la compañía

Compartir valores con la gerencia y luego con las personas para que se perciba el valor del proceso.

Tome decisiones sobre evaluaciones individuales vinculándolas con acciones de desarrollo profesional y / o económico.

La evaluación del personal responde a una pregunta clara.

¿Cuál es la contribución de una persona, en una posición específica y con habilidades específicas, para el resultado final?


Para poder responder, debemos considerar que en el proceso de evaluación del personal pueden coexistir diferentes evaluaciones:

Evaluación de desempeño, comparación entre los resultados obtenidos por la persona y los objetivos establecidos.

Evaluación del potencial, análisis de las características que posee una persona pero que aún no se expresa en un rol determinado. Mediante este método de evaluación queremos entender cuáles son las capacidades potenciales de la persona. Este tipo de análisis es muy útil para poder predecir cualquier cambio en el rol y la promoción, pero al mismo tiempo es muy complejo ya que apunta a pronosticar resultados futuros.

Evaluación de competencias, examen del patrimonio de conocimientos, habilidades y comportamientos expresados ​​y su consistencia con respecto a los objetivos analizados.

La armonización de estas tres dimensiones une y complementa la proyección de la Compañía en un solo eje de tiempo, comenzando desde la historia, continuando en su presente y construyendo la proyección hacia un futuro sólido y sostenible capaz de desarrollar oportunidades de crecimiento en cualquier situación, ya sea de éxito el de fragilidad que, más aún, de criticidad.

Evaluar para identificar nuevas capacidades de desarrollo en cada componente de la empresa y de esta manera hacer realidad la relación entre el individuo y la empresa, entre las personas y hacia sí mismo: un desafío que nos involucra a cada uno de nosotros, en cada edad y dimensión profesional, como condición de crecimiento y crecimiento trabajo y satisfacción con la vida

Maria Tringali

Traduzione di Sara Trincali

“Il segreto dell’infanzia” di Maria Montessori

In occasione della celebrazione della Giornata Mondiale per i Diritti dei bambini, abbiamo voluto approfondire un argomento di cui già vi abbiamo parlato in Sistema Scuola, in quanto si tratta di un vero e proprio approccio sistemico alla crescita e all’educazione dei fanciulli: il Metodo Montessori. Per farlo al meglio abbiamo deciso di leggere e analizzare direttamente una tra le numerose e più note opere di Maria Montessori: “Il segreto dell’infanzia”, oggi edito da Garzanti. Si tratta, infatti, di uno dei testi fondamentali del Metodo che la studiosa, originaria di Chiaravalle e, come sappiamo, tra le prime donne a laurearsi in Medicina nel nostro Paese, ha scritto partendo dalle sue stesse osservazioni ed esperienze fatte nelle cosiddette “case dei bambini”. Queste nacquero numerose a partire dal 1906, quando Maria Montessori fu chiamata a curare l’organizzazione delle scuole materne per i figli di famiglie operaie di alcuni quartieri popolari romani e divennero ambienti innovativi furono presto conosciuti e imitati in tutto il mondo, circostanza che si verifica ancora oggi.

In questa pubblicazione la Montessori non si limita, tuttavia, a delineare i tratti fondamentali del Metodo scolastico, ma traccia i binari della crescita del bambino fin dalla nascita, analizzando a fondo il ruolo dei genitori nei primissimi anni di vita, al quale, solo successivamente, si affianca la figura dell’insegnante e della collettività scolastica, sempre all’insegna dell’autonomia e delle scelte del bambino stesso, attratto dall’esperienza di vita quotidiana, più che da balocchi, premi e punizioni, tipici dell’educazione dei bambini fino ai primi del Novecento.

Il Metodo Montessori, infatti, non è solo un metodo di educazione scolastica, come abbiamo già appurato, ma un vero e proprio “stile di vita” atto a favorire la crescita del bambino a tutto tondo e che dovrebbe essere applicato, a cominciare dai genitori, fino agli insegnanti e agli istituti scolastici, ma anche e soprattutto dallo Stato stesso e dagli enti pubblici per quanto attiene alla tutela del bambino nella società. È interessante, infatti, l’excursus che Maria Montessori fa circa i diritti del bambino praticamente inesistenti, almeno fino al secolo scorso, per cui solo i bambini più fortunati, che nascevano nelle famiglie “giuste” e non erano obbligati a lavorare in tenerissima età, potevano essere tutelati, anche nei confronti delle famiglie stesse.

Tra i vari “esperimenti” e giochi fatti nelle classi assieme ai bambini da Maria Montessori, ci ha colpito in particolare quello del silenzio. Si tratta di un’esperienza quasi “mistica” che nasce anche dalla convinzione della Montessori che pure bambini di età diverse possono condividere un ambiente scolastico, perché i più grandi possono aiutare i più piccoli, ma, nello stesso tempo, possono anche imparare cose nuove o forse “dimenticate” proprio dai più piccini e in tutto ciò il maestro ha un ruolo di guida che deve interferire il meno possibile nelle dinamiche tra i fanciulli. Un giorno, racconta la studiosa di essersi recata in classe con in braccio una bimba di pochi mesi stretta nelle fasce e molto placida e silenziosa. Chi è genitore o insegnante o semplicemente avvezzo agli ambienti frequentati dai bambini di oggi sa bene quanto il vociare e la confusione troppo spesso la facciano da padroni, quasi come se il silenzio fosse una pratica impossibile per un bambino inserito in un gruppo. Maria Montessori fa notare agli altri bimbi il silenzio della lattante e, in un certo senso li sprona a fare altrettanto dando il via a un “gioco del silenzio” che ha avuto risultati sorprendenti, diventando una piacevole abitudine vicina a quella che oggi potremmo definire “meditazione”. I bambini, infatti, spronati a restare in silenzio, hanno iniziato a percepire con curiosità i piccolissimi e di solito impercettibili rumori attorno a loro, fino a spingersi ad ascoltare con attenzione anche i rumori del proprio corpo, come il respiro e il battito del cuore, allenandosi di fatto e in modo naturale e spontaneo, a mantenere la concentrazione per periodi sempre più lunghi, senza provare alcun disagio.

Per l’adulto che è in grado di vedere e percepire il bambino con occhi diversi rispetto a quelli con cui guarda al resto del mondo, spiega e conclude Maria Montessori, l’infanzia non ha “segreti” e si svela con tutta la semplicità, l’innocenza e l’istinto di cui solo i bambini sono capaci.

Alessandra Rinaldi

Alike: un cortometraggio per riflettere

Oggi vi presentiamo un cortometraggio che ci ha particolarmente colpito per la sua grandiosa semplicità nel passare un messaggio profondamente emozionante.
Alike è un 3D computer animated short film diretto da Daniel Martínez Lara e Rafa Cano Méndez, due ragazzi abili nell’animazione, nella creazione di cortometraggi di vario genere e storytelling vignettistici, che nel frattempo hanno anche creato delle scuole nel settore.
Per creare questo piccolo capolavoro, pubblicato nel 2015, ci sono voluti cinque anni di lavorazione da parte di un team straordinario che è valso, nel giro di poco più di un paio di anni, la nomination a ben 151 premi dei quali ne ha vinti 97, tra cui il premio Goya, ovvero il più importante riconoscimento cinematografico spagnolo conferito ogni anno dall’Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, come Miglior Corto Animato del 2016.Iniziato con l’ausilio di applicazioni gratuite on-line ed ex studenti della scuola Pepeland di Daniel Martínez Lara a causa del budget estremamente ridotto, è diventato in breve tempo un miracoloso successo che ha solcato gli schermi in ogni dove del mondo essendo stato visto più di dieci milioni di volte.
A dirla tutta, nel tempo immediatamente successivo, Alike è anche diventato fonte di ispirazione per “Better Together”, un libro per bambini curato da Beascoa e creato da Daniel Martínez Lara, Abel Tébar e Rafa Cano.

Alike concentra in poco più di otto minuti la storia di un padre e un figlio, iconicamente chiamati Copi e Paste e che in inglese significano copia e incolla, i quali vivono in una società dove l’ordine e l’etica del lavoro – per gli adulti – e del conformismo – per i più piccoli – soffocano letteralmente il colore e la creatività dei suoi abitanti. La città nella quale abitano, mossa da una frenesia monotona ed alienata appare, in realtà, come una location desolata e incolore, eccetto tre cose: Copi, Paste e un violinista che suona la sua musica in un parco.

Ogni mattina, Copi e Paste si preparano e, usciti di casa, seguono la massa degli abitanti che si divide tra scuola e lavoro. Usciti in strada, la frenesia, la creatività e la fantasia di Paste si scontrano con la serietà di Copi, responsabile genitore che crede di tracciare l’unica via percorribile per il futuro del proprio figlio.
Ed è su quella stessa strada che, sempre ogni mattina, incontrano un violinista in un parco che suona una melodia incantevole che affascina il piccolo, lasciando indifferente il padre. In quella stessa routine quotidiana, succede che quando il padre lascia suo figlio a scuola e arriva al lavoro perde il suo colore e, nel mentre il figlio, chiuso nella scuola, cerca di essere creativo preferendo e disegnando scarabocchi invece di fare il lavoro scolastico. Ogni giorno si ripete la stessa cosa e, piano piano, quelle regole imposte dalla vita quotidiana iniziano a far scomparire i colori…

In questa animazione, troviamo due elementi fondamentali: il colore, immediatamente evidente anche all’occhio più distratto e il significato intrinseco del cortometraggio.
Il colore viene usato come strumento che metaforicamente identifica in tutta la storia l’esplorazione e il confronto della mancanza di creatività all’interno dell’ambiente e dei personaggi, la stereotipizzazione dei luoghi e delle persone, l’assenza di qualcosa di fondamentale che, in un certo senso, ci rende liberi.

Il significato intrinseco di questi pochi minuti, invece, valgono quanto una lezione di vita.
Primariamente, altro non fa che rappresentare l’alienazione dell’individuo fagocitato dalla società, che ne risucchia e sotterra qualsiasi forma di emozione.
Secondariamente, disegna lo spaccato del mondo di oggi che favorisce l’individualismo, non accetta le idee alternative e la voglia di sperimentare, dove la creatività e il differenziarsi dalla massa che ci circonda diventa (quasi) una missione impossibile, soprattutto in un mondo del lavoro come quello che viviamo oggi.
In ultimo, ma non meno importante, il vero significato non è tanto racchiuso nel fatto (drammaticamente ed assolutamente vero) che la monotonia quotidiana delle nostre vite ingrigisce adulti e bambini, ma la cosa a cui dovremmo fare maggiormente più attenzione tutti, è che stiamo perdendo la bellezza e il vero senso della vita che viviamo ogni giorno, dimenticandoci letteralmente anche delle cose più semplici, come un saluto, un pensiero, un abbraccio o, addirittura, stiamo dimenticando di provare emozioni.
Sì perchè ogni giorno, ingurgitati in un gigantesco ingranaggio, dimentichiamo di dare il giusto peso a quello che ci circonda, non riuscendo più neanche a provare lo stupore per le piccole cose, come se il bambino che abita in ognuno di noi fosse stato rinchiuso in una scatola sottochiave e sotterrato.

Alike è un cortometraggio davvero emozionante e che, a mio parere, ogni adulto indipentemente dall’avere o meno figli, dovrebbe guardare. Allo stesso modo, è tanto semplice da riuscire a veicolare il suo messaggio anche nelle menti più giovani, che troppo spesso perdono – o forse non conoscono addirittura per nulla – il vero significato dell’essere bambini, creativi, felici, spensierati, sempre incastrati in meccanismi avulsi dalla loro età per dimostrare, già da giovanissimi, di avere più stoffa degli altri.

Quello che dovrebbe accomunare gli adulti e i bambini dopo aver visto questi otto minuti è il ritrovare la consapevolezza che il mondo vive e si nutre di immaginazione e fantasia, bellezza, stupore, creatività e dei gesti semplici che troppo spesso dimentichiamo, ma soprattutto che essere liberi di esprimere sé stessi, è indubbiamente il più grande regalo che possiamo fare a noi stessi e agli altri. Soprattutto agli altri, soprattutto se piccolini, perchè magari, diventeranno la speranza di un futuro migliore per tutti.

Francesca Tesoro

“Las 7 reglas para tener éxito” por Stephen R. Covey

Para comprender la profundidad real de “Las 7 reglas para tener éxito”, el texto de Stephen R. Covey, el autor recientemente fallecido, que ha vendido más de quince millones de copias en todo el mundo y fue publicado en Italia por la Editorial Franco Angeli, partimos de su título original: “Los 7 hábitos de las personas altamente efectivas”.

La traducción literal del término hábitos, incluso antes de las reglas, es hábitos, una palabra aparentemente connotada solo por esa connotación negativa que el mundo caótico de hoy le ha reservado, porque representa perfectamente cómo hacer que un cambio se convierta en una regla, necesitamos transformarlo en un hábito, o en algo que se haya convertido profundamente en parte de nuestro ser individual y que haya convertido un nuevo comportamiento en una parte integral de nuestra zona de confort personal.

También personas efectivas es un término interesante para analizar con respecto al término con el que, resumiendo un concepto probablemente más complejo, se traduce a nuestro idioma: éxito. Incluso antes de examinar su significado, el quid en más del significado original es precisamente en el término personas que enfoca la atención en el aspecto “humano”, más que en el “éxito” en sí mismo, casi como si fuera una entidad abstracta. De hecho, las personas son “exitosas” gracias a un conjunto de factores que tienen su punto de apoyo en la eficacia efectiva de las relaciones humanas, exaltando este concepto al extremo.

Incluso solo gracias a este primer análisis intuitivo, entendemos que el texto de Covey no es un simple manual, sino un viaje real que, a partir de las personas, analiza sus formas de ser y percibir su entorno, llevándolos a hacer ese salto cualitativo necesario para hacer los cambios internos de los nuevos hábitos reales, llegando al tan buscado éxito en cualquier campo. Específicamente, gracias a su vasta experiencia y sus estudios a menudo poco convencionales, todos realizados en el campo, el autor ha hecho de este libro un verdadero caso editorial entre los más innovadores del mundo de la literatura gerencial en el mundo de hoy.

¿Pero cuáles son las siete reglas para el éxito de Stephen Covey?

El corazón del análisis del autor parte de los principios comunes a todos los hombres que representan los paradigmas con los que cada uno de nosotros nos confronta todos los días en nuestra vida y camino de trabajo, colocando la necesidad de crecimiento y cambio en el centro de la necesidad del llamado “cambio de paradigma”, que transforma nuestra forma de abordar los problemas y dificultades, especialmente en las relaciones laborales. Entonces, ¿cómo puede el cambio ser una regla o un hábito? El autor define las reglas como un cruce entre conocimiento, habilidad y deseo. El conocimiento es el paradigma de la teoría, la capacidad de la técnica, el deseo de motivación. Según Covey, transformar el cambio en hábito requiere que estos tres aspectos se examinen en profundidad e igualmente.

Las Siete Reglas, específicamente, son el “enfoque integrado, secuencial y coherente para el desarrollo de la eficacia personal e interpersonal” y nos llevan, siguiendo el camino natural de la vida y la evolución humana, “de la dependencia a la independencia y finalmente a la interdependencia “. Al igual que un recién nacido que, por la dependencia total de su madre, aprende lentamente a ser independiente, entendiendo el valor de la autonomía, el adulto, y especialmente el gerente, que además de la responsabilidad de su propia persona, también tiene la responsabilidad de otros trabajadores, proyectos y productos, aprende cómo el camino hacia el éxito pasa por la colaboración, la cohesión y la confianza hacia los demás, sin perder el control de sí mismos. El paradigma del nosotros, como lo define el autor: un “nosotros” más grande y más fuerte que nuestro “yo” que da lugar a las Siete Reglas enunciadas por Covey como un sistema único y coherente destinado a ser repetido con naturalidad si cada uno lo apoya:

1.Sea proactivo: tome la iniciativa
2.Comienza por pensar en el final: camina viendo la meta
3.Dar prioridad a las prioridades: es la voluntad hacer la diferencia
4.Piense en ganar / ganar: si gana, los demás ganan
5.Primero trata de entender … luego hazte entender: primero escucha
6.Sinergizar: canalizar energía positiva
7.”Afilar la cuchilla”: la espiral de la autorrenovaciónDejando a un lado el análisis de cada una de las reglas, cada una resumida en nuestro eslogan, pero en realidad todas muy relacionadas entre sí, lo que hace que este texto sea realmente interesante y lo vuelve útil incluso fuera de los contextos gerenciales es el sentido común y el lenguaje simple que lo caracteriza. También son dignos de mención la gran cantidad de tablas y ejemplos, en su mayoría extraídos de contextos de la vida cotidiana o la formación en el aula experimentados por el mismo autor, gracias a su larga experiencia de vida, junto con consejos prácticos y ejercicios para compartir con los suyos equipo de trabajo y más.Las Siete Reglas para desarrollar la efectividad son un viaje real de aquellos en los que el objetivo cuenta al menos tanto como el camino y se basan en los principios universalmente reconocidos por toda la riqueza interna y externa vista en nuestro papel social.

El objetivo es crear y conocer el centro de nosotros mismos para enfrentar mejor los problemas de la vida cotidiana, desde la vida privada hasta el trabajo, convirtiéndonos en individuos en continuo crecimiento y equilibrio entre raíces y renovación.

Alessandra Rinaldi

Traduzione di Sara Trincali

The founder: tratto da una storia vera

The Founder, è un film uscito nelle sale nel gennaio del 2016, tratto da una storia vera e che il regista John Lee Hancock ha saputo e voluto adattare al grande schermo molto bene, senza preoccuparsi eccessivamente di mettere in scena tutta la malignità di un uomo realmente vissuto, nonostante il seducente, familiare e pacato volto di Michael Keaton ad interpretarlo.

Nell’America degli anni cinquanta, come fa un uomo ultracinquantenne, a trasformarsi da venditore di frullatori per milkshake, anche un po’ sfigato, ad imperatore di fast food con un fatturato di milioni di dollari?

Attraverso, una perseveranza fuori dal comune, figlia anche di una decisa ma latente spietataggine, dovuta ai troppi insuccessi ed agli innumerevoli fallimenti che lo hanno condotto in giro per il paese tentando e non riuscendo nella vendita di frullatori per gli innumerevoli drive-in tanto in voga in quel periodo.

Fino alla telefonata con l’ufficio dove lavora e la richiesta da parte di un drive-in di San Bernardino in California per acquistare otto frullatori di quelli che nessuno voleva comprare prima e tutto cambia con la scoperta di un mondo. Ray Kroc (Micheal Keaton) parte con la sua auto per attraversare l’intera America e ritrovarsi di fronte al drive-in questione: un locale all’incrocio tra due strade, una fila immensa, una signora gentile che gli dice di non preoccuparsi per l’attesa perchè sarà breve. La sua incredulità aumenta quando nel giro di pochi secondi e per la modica cifra di 35 centesimi, gli viene servito il pranzo appena ordinato, il tutto nella cordialità più spumeggiante del giovane impiegato che riesce anche a consigliargli dove mangiarlo. E Ray mangia quel panino seduto su una panchina, con le patatine e la bibita nel sacchetto di carta, guardandosi esterefatto intorno, dove gente di tutte le età mangia i panini, assaporandoli come se fossero i più buoni sulla faccia della terra riuscendo, addirittura, a condividere la seduta di una stessa panchina.

Esterefatto, finalmente incontra uno dei due fratelli che hanno inventato questo sistema a cui deve presentare i frullatori da vendere e scopre la cucina del locale.

Piccola, concentrata, efficiente, dove la parola d’ordine è velocità, nella quale ognuno dei lavoratori ha un ruolo preciso e dove tutto è precisamente fatto su misura, dalla quantità di senape alla cipolla, alla bibita nel bicchere, con l’hamburger che corre velocemente lungo il suo percorso ed è assemblato dalla griglia al bancone in trenta secondi.

Ray, estasiato, aiuta addirittura in quel frangente i due fratelli a trovare la quadra sulla cottura delle patatine e decide di invitarli ad una cena per conoscere la loro storia.

I due fratelli (Nick Offerman e John Carroll Lynch) raccontano così come è nata la loro idea, frutto di periodi passati senza soldi e difficoltà per mettere in tavola la cena e di come abbiano avuto l’intuizione di aprire un chiosco, quel chiosco che nel 1940 è il primo Barbeque McDonald. Parlano del successo iniziale e dell’arrivo dei classici problemi dei drive-in, dalla clientela alla lentezza del servizio, dagli errori nella consegna degli ordini alle spese per il personale o i materiali.

In quel tempo l’87% dei prodotti alimentari venduti da asporto erano hamburger, patatine e bibite e la loro hanno intuizione geniale: togliere tutto quello che rallenta, dal personale alle vettovsaglie, dai juebox ai distributori di sigarette, per riconfigurare una attività e rischiarsela tenendola chiusa per mesi. Ricordano di come l’hanno disegnata su un campo da tennis, provando spazi e posizioni, movimenti e passaggi, creando un assurdo balletto degli hamburger, fino a trovare quelli perfetti e vincenti.

Parlano con entusiasmo del primo esperimento di cibo espresso, partito con un fallimento – secondo loro -, perchè la gente non era abituata a scendere dalla macchina per mangiare un panino ma ad aspettare le cameriere che portavano i loro vassoi sui pattini, alla seconda grande inaugurazione, anche quella diventata una scena desolante e surreale.

Parlano della voglia di mollare tutto per ricostituire il classico drive-in e della scoperta di essere diventati famosi grazie ad un bambino che, quando stavano pensando di chiudere tutto, chiede alla finestra di servizio i panini formato famiglia facendogli notare le prime macchine che arrivavano nel parcheggio perchè si era sparsa la voce del nuovo modo di mangiare panini.

Kroc immediatamete ci vede lungo e propone ai due fratelli una affiliazione, per esportare il loro microsistema di cibo espresso in tutta l’America.

I due fratelli all’inizio non ci credono abbastanza, Ray li tartassa, li convince, li accompagna e li asseconda in questo processo di allargamento del piccolo Barbeque McDonald ex drive-in trasformandolo nella nuova chiesa americana, aperta sette giorni su sette, alla portata di tutti con sedi da costa a costa del continente.

Mac non è convinto e non vuole crederci fino in fondo, Dick invece è persuaso del contrario e decidono di stringere un contratto con il lungimirante Ray per creare una nuova azienda, unica, originale e totalmente innovativa senza eguali in tutto il settore della ristorazione.

Tuttavia, ben presto, Kroc diventa estremante ambizioso al punto da mettere da parte tutto e tutti – compresa la propria famiglia – e i fratelli McDonald, troppo ancorati alle loro idee originali e non abbastanza pronti a sostenere i cambiamenti proposti dal tenace socio, impauriti dal non poter mantenere i loro altissimi standard di qualità, si lasciano sfuggire l’occasione.

Così Ray Kroc, spicca il volo facendo proprio e usando l’efficiente sistema dei fratelli McDonald, spietatamente e in modo disgustoso, appropriandosi di qualcosa di geniale per niente suo, diventando per il mondo, l’inventore e l’imperatore del fast food più famoso della storia e che ancora oggi ritroviamo in qualsiasi angolo della terra, ma solo dopo aver rotto quel famoso contratto nel modo più infimo possibile: creando una società parallela, autonoma ed esterna al sistema della ristorazione contro la quale i due fratelli non possono fare più nulla, arrivando addirittura a perderne il nome.

Da quel momento in poi, Ray altro non è che la dimostrazione lampante del capitalista spietato nella sua lungimiranza e nella sua perseveranza, pronto a tutto pur di arrivare al suo obiettivo e di fare profitti perchè “un contratto è come un cuore e può essere infranto”, anche se questo significa passare sul cadavere del proprio matrimonio e togliere la sedia da sotto le gambe di chi aveva inventato il sistema di cibo espresso.

L’unico merito di Kroc è stato quello di aver inventato un concetto, quello di vittoria, perchè il mondo degli affari è un mondo spietato dove ogni momento è visto e vissuto come una guerra.

Perché è una questione di logica. Se si incrementa l’offerta, la domanda arriverà, ci vuole brillantezza per arrivare lontano – dice lo stesso protagonista – , nonostante tutte le fermate inattese che si possono ritrovare sulla propria via.

Ci sono molti segnali che bisogna saper cogliere, saper scegliere e soprattutto mettere in pratica.

Niente al mondo può sostituire la perseveranza, neanche il talento o il genio o l’intuizione, che addirittura diventano meri luoghi comuni. Il mondo è pieno di cretini istruiti e proprio in questo mondo la perseveranza e la determinazione sono onnipotenti e utili a far raggiungere i propri obiettivi. Non è una formula magica, ma è dentro di noi che possiamo costruire il nostro futuro, cambiando la nostra vita e modificando il nostro atteggiamento mentale, per raggiungere la serenità e il successo – recita un disco trovato in una camera di un desolato motel, ascoltato in un momento di depressione del protagonista all’inizio della pellicola.

Ray Kroc rappresenta un animale sociale, utilitaristico, con la parlantina da imbroglione e il sorriso da venditore sempre pronto e vincente, sua arma preferita per aggredire i suoi soci per spodestarli, capace di trasformare la loro forza e disperazione in guadagno per sé stesso, consapevole che senza di loro avrebbe fallito, anticipando le mosse di quelli che sono diventati presto degli avversari.

Niente a questo mondo può sostituire la perseveranza, per cui, siate voi il Ray Kroc della situazione e mai i fratelli Mac e Dick McDonald che avevano inventato un impero e si sono ritrovati con un pugno di mosche in mano.

Francesca Tesoro

“A los trabajadores” por Adriano Olivetti

La simplicidad y determinación con la que Adriano Olivetti se comunica con los trabajadores y empleados de su empresa se expresa plenamente en el texto “A los trabajadores”, Adriano Olivetti, Ediciones comunitarias en las que se incluyen dos discursos: el de Ivrea de 1954 y el de Pozzuoli de 1955 celebrada para la inauguración de la nueva planta.

Olivetti habla de una participación común en la vida de la fábrica, de los objetivos morales del trabajo, de los negocios que creen en la humanidad del trabajador. Su discurso no tiene la intención de hacerlo usar el rol de empresario amigo de los empleados, sino más bien presentarlo como un líder consciente de sus responsabilidades y decidido a enfrentarlos.

Paralelamente al compromiso de crear empleo para tratar de acercar las condiciones de trabajo del Sur a las del Norte, Olivetti persigue otros objetivos cuyos principios surgen de las páginas en las que se transcriben sus discursos. Se estudió la arquitectura de la fábrica de Pozzuoli, respetando las necesidades técnicas de producción, como si fuera un edificio de alto valor residencial con sus departamentos inundados de luz, embellecidos por la vista del mar y el contorno de fuentes y espacios verdes. Todo esto no excluía la presencia de comedores, bibliotecas, colonias, servicios sociales idénticos a los de Ivrea en términos de calidad y extensión.Un aspecto interesante destacado por este libro es la capacidad con la que Olivetti adapta los métodos de enfoque y los temas tratados a los interlocutores. De hecho, el emprendedor es consciente de que los trabajadores de Pozzuoli pueden sentirse intimidados por el progreso industrial, que ha afectado casi exclusivamente al norte de la península italiana y es desconocido para ellos, y por lo tanto enfoca su discurso en las cualidades de los hombres del Sur aún atados a la tierra. y guardianes “de una reserva de intenso calor humano”.

Olivetti tiene cuidado de enfatizar que, lo mejor que puede, se ha asegurado de que en la fábrica construida en Pozzuoli los trabajadores perciban el respeto por la naturaleza y la belleza y encuentren algo que pueda golpear, aunque sin darse cuenta, su alma. Lo que queda impresionado después de la lectura de estos textos, gracias a los cuales uno tiene la sensación de sentir que las palabras fluyen directamente de la voz de Olivetti, es que la principal preocupación del emprendedor es nunca perder la atención y el respeto por La vida y la dignidad de los trabajadores.

El objetivo final de su trabajo es construir una fábrica que no solo sea “humana” sino que se perciba como un ser vivo animado por múltiples impulsos. La implementación del proyecto Olivetti implica mucho esfuerzo pero, una vez más, la memoria y la guía del Padre Camillo permanecen con sus indicaciones precisas: “Puede hacer cualquier cosa, excepto despedir a alguien por la introducción de nuevos métodos porque el desempleo involuntario Es el mal más terrible que aflige a la clase obrera”.

Cecilia Musulin

Traduzione di Sara Trincali

Miyamoto Musashi: “Il Libro dei Cinque Anelli”

La filosofia nel lontano mondo orientale l’abbiamo già incontrata nella recensione di “Sun Tzu L’arte della guerra” ed oggi torniamo a parlare di questo fantastico settore, mai troppo distante da noi, proponendovi Il Libro dei Cinque Anelli edito dalla Oscar Mondadori scritto diversi secoli fa da Miyamoto Musashi.

Probabilmente lo conoscerete in pochi, sicuramente ne avrete sentito parlare almeno una volta nella vostra vita, ma sapete bene che a noi piace leggere le cose in modo differente e, in questo caso forse più che in altri, bisogna partire proprio dall’autore e dal principio.

Miyamoto Musashi, nacque nel 1548 in un villaggio della provincia di Mimasaka, figlio di una famiglia proveniente dal clan Arima di Kyushu, vassalli del castello di Takeyama, nel pieno di quello che storicamente è conosciuto come l’epoca del “medioevo giapponese”.

In quel tempo, era molto forte la rivalità tra i clan giapponesi intorno all’autorità dell’imperatore per la conquista dei nuovi territori da una parte e la lotta sanguinaria contro i tentativi di invasione da parte delle bellicose popolazioni confinanti, periodo nel quale si enfatizzò il ruolo dei guerrieri che agivano nel mondo povero e contadino, ma fonte di estrema ricchezza e potere. Era il tempo dei Samurai e dei Ronin, fedeli combattenti implacabili dei signori i primi, guerrieri rinnegati al servizio di sé stessi i secondi.

Trovatosi ben presto orfano di madre e abbandonato dal padre, Miyamoto, fu affidato ad uno zio materno che gli insegnò i rudimenti della scherma, arte nobile del tempo, con lo scopo di domare il suo temperamento estremamente aggressivo e violento. Eccezionalmente capace con l’arte della spada e, soprattutto, abilmente violento nello sferrare colpi da maestro già all’età di tredici anni nonostante ne dimostrasse molti di più, Musashi, divenne presto un guerriero samurai conosciuto e temuto, perennemente errante in un pellegrinaggio senza meta alla ricerca di avventure e affermazione personale, ricercato dai grandi signori terrieri che guerreggiavano tra loro per averlo nelle rispettive corti come se fosse un trofeo vivente da mostrare.

Documenti storici del tempo riportano delle sue gesta indicibili durante più di sessanta battaglie ed incontri, senza mai una sconfitta e prima ancora che compisse i trent’anni. A quell’età abbandonò i duelli per studiare l’applicazione della sua straordinaria ed unica strategia al combattimento tra gli eserciti e, nei successivi vent’anni, si persero quasi le tracce delle sue imprese.

All’alba dei cinquant’anni tornò ad essere conosciuto al mondo, non più per i combattimenti, ma per la sua opera artistica che spaziava dalla calligrafia alla pittura e scultura, dalla poesia alla saggistica, ma soprattutto alla forgiatura della tsuba, ovvero le else delle spade, di cui si dice, leggendariamente, che ve ne siano ancora in uso alcune nell’odierno Giappone. Ormai anziano e quasi al termine della sua Via, all’età di sessant’anni e autoconfinatosi nella caverna di Reigendo, meta ancora oggi di pellegrinaggio da parte dei suoi seguaci, scrisse sotto forma di lettera ad un suo allievo il Gorin-no-sho (al secolo Il Libro dei Cinque Anelli) e il Dokko-do un insieme di diciannove precetti conosciuti come La Via Che Bisogna Percorrere Da Soli, documenti ancora questi studiati spasmodicamente e alla base della cultura giapponese.

Il Libro dei Cinque Anelli, considerato insieme a pochissimi altri, un classico e fondamentale trattato dell’arte della guerra, è datato intorno al 1645 secondo quanto scritto dallo stesso autore ed è formato da cinque capitoli, ognuno dei quali riporta il nome di uno degli elementi che secondo l’autore costituivano il mondo: terra, acqua, fuoco, aria, vuoto.

Nel primo, il Libro della terra, sono esposte le concezioni strategiche ed esistenziali dell’autore il quale scrive delle diverse vie che un uomo può scegliere di intraprendere nella propria vita, come la via della religione, quella della letteratura, dell’arte del tè o del tiro con l’arco. La scelta della via da seguire dipende dalle proprie inclinazioni e chi sceglie la via della strategia, della guerra e il cammino del guerriero è chiamato a rispettare la mentalità del bushi, cioè del guerriero e dell’essere essenzialmente pronto alla morte. In questo capitolo Musashi introduce la sua personale tecnica di combattimento con la spada, ritenuto fondamentale e con la sola finalità di trionfare in qualsiasi modo sull’avversario o sugli avversari. L’autore parla di una strategia efficace in tutte le occasioni, figlia di un addestramento particolare, senza il quale non la si può padroneggiare.

Il Libro dell’acqua è il secondo capitolo ed ha un taglio estremamente pratico e applicativo. Musashi, spiegando ed addentrandosi nella spiegazione tecnica del suo stile, insegna come la sua strategia e la sua mentalità siano basati, fondamentalmente, sull’acqua, elemento in grado di conformarsi perfettamente al ercipiente nel quale si trova.

Tanto nella vita quotidiana che nella strategia che scegliamo di applicare alla nostra vita, dobbiamo essere semplici e diretti, di larghe vedute, essendo in grado di affrontare le varie situazioni senza tensioni e senza vivere uno stato di estrema rilassatezza.

È necessario concentrare la mente sull’obiettivo, senza pregiudizi né preconcetti, perché bisogna essere in grado di calmare la mente, senza permetterle di indugiare neppure per un attimo, rimanendo presenti a sé stessi e concentrati sul momento del presente.

Diventa fondamentale l’insegnamento del non esitare sulla propria debolezza o sulla parzialità, con una mentalità aperta affinché la mente si accosti alla saggezza e alla gentilezza, coltivandole. Per evitare che gli altri prendano il sopravvento su di noi, bisogna saper percorrere tutte le vie delle arti e delle abilità individuali e, quando come guerrieri saremo in grado di praticare le arti, allora solo in quel momento, avremmo acquisito la saggezza e la gentilezza come qualità strategiche.

La parte centrale dell’opera è il Libro del fuoco nella quale emergono le possibilità di applicazione del kenjutsu – l’uso della spada –non solo alla pratica dei combattimenti ma anche in altri campi.

Musashi scrive dell’importanza del predisporsi in rapporto con l’ambiente e con i fini del trionfo facendo che nulla possa ostacolarci, al punto da avere sempre una via di fuga in caso di necessità.

Importante diventa il rapporto con il nemico, qualsiasi esso sia, perché non diventi elemento di sopraffazione ma, addirittura lo si conosca al punto tale da riuscirlo a prevenire o anticipare e, applicando questa strategia su larga scala, significa saper vagliare l’avversario, conoscendone la mentalità per poterlo attaccare inaspettatamente.

Nel Libro dell’aria Musashi sembra interrogare il lettore nell’arco dei secoli se l’abilità tecnica sia sufficiente a garantire la vittoria e, l’uso della spada e la sua scelta nel combattimento, diventa una parafrasi del fatto che tutto dipende da come ci applichiamo a ciò che affrontiamo. Non bisogna ragionare in termini di forza o debolezza del colpo che si infligge, ma bisogna comprendere ed essere pronti a colpire e basta, senza esitazione e senza bloccarsi.

L’ultimo capitolo, il Libro del vuoto, anche se lievemente differente nella struttura, tratta sempre in modo concreto la questione del combattimento. Nella concezione dell’epoca, il vuoto era il non-esistente e non era l’incomprensibile. Musashi, filosoficamente, non ammette un limite alla conoscenza ma, allo stesso tempo, ritiene che il vuoto non può essere oggetto di conoscenza ed è dove non c’è alcuna forma o corpo. Appare, questa idea del vuoto qualcosa di profondamente incomprensibile, soprattutto a noi occidentali che non siamo abituati a vivere la nostra vita attraverso una visione filosofica totalizzante, ma è conoscendo l’esistente che si può conoscere il non-esistente. Il senso di questa profonda visione filosofica è che con una mente salda e libera dobbiamo applicarci costantemente, senza alcun segno di cedimento e diventa necessario, dunque, studiare i due aspetti più importanti che ci compongono, il cuore e la mente e, solo in questo modo, ci sarà possibile conoscere il vero vuoto.

Se invece osservassimo le cose intorno a noi secondo i principi generali del mondo, noteremo (solo) l’esistenza di preconcetti e distorsioni che ci discosterebbero dalla Vera Via. Allora il nostro scopo é quello di cercare di conoscere il nucleo e prendere come punto di riferimento la realizzazione della vera via, cercando di migliorare sempre noi stessi e quello che ci circonda.

Ma perché la filosofia orientale, soprattutto quella legata al leggendario mondo dei Samurai, diviene strumento di formazione?

Il Giappone dei Guerrieri è sempre stato, nell’immaginario comune, un argomento quasi favolistico intriso di magia e leggenda, ispiratore di filosofie orientali che sono arrivate in occidente, che hanno gettato le basi per numerose pratiche sportive esportate oltre l’area geografica cino-giapponese e che sono diventate vere e proprie strategie di formazione.

I suoi precetti relativi al combattimento e alla riuscita in qualsiasi impresa forniscono lezioni preziose a chiunque affronti circostanze impegnative, ai militari come agli uomini d’affari, agli atleti come, globalmente, a tutti i “guerrieri” della vita di ogni giorno ed è proprio per questo che Il Libro dei Cinque Anelli è considerato un caposaldo della formazione per i manager in America, Giappone e Germania.

La cultura dei Samurai, sviluppatasi in un periodo di più di settecento anni ed esemplificata nel libro ceh vi abbiamo presentato oggi, influenza ancora oggi ogni aspetto del modo di pensare e di agire dei giapponesi.

Molti di loro, infatti, più o meno consapevolmente, conformano i propri atteggiamenti al pensiero e al modo di agire di Musashi, compreso il sacrificio per gli ideali e il costante allenamento per raggiungere la perfezione.

È per questo che, ripetutamente nell’arco della storia della formazione ed oggi più che mai, le classi dirigenti e le persone ai ruoli di comando, ricevono direttamente ed indirettamente formazioni strutturate seguendo gli antichi precetti filosofici dei guerrieri di tempi lontani. L’idea del sacrificio, dell’eccellenza da raggiungere, della lungimiranza sugli altri, sono tutti concetti ai quali, ormai, siamo abituati negativamente, mentre invece dovrebbero essere filosoficamente interpretati come nell’antichità, perchè non dovremmo mai dimenticare che la mente dovrebbe accostarsi alla saggezza e alla gentilezza, coltivandole e dovremmo mettere in pratica quanto scritto secoli fa anche se al posto dell’armatura siamo vestiti nel rispetto dei dress code moderni.

Francesca Tesoro

“Coaching para ti” de Lorenzo Paoli, Andrea Falleri y Enrico Illuminati

Si está buscando un verdadero entrenador de bolsillo que lo ayude a tomar todas las decisiones diarias, desde el mundo laboral hasta la vida privada, a través de una serie de estrategias simples, útiles para cada ocasión, hay un mini manual, un poco más grande de una palma, que es realmente para ti. Es “Coaching para ti” de Lorenzo Paoli, Andrea Falleri y Enrico Illuminati, publicado por A. Vallardi para la serie de gemas Collins.

Este pequeño pero agradable volumen ofrece todas las ideas esenciales para convertirse en un Entrenador de ti mismo y obtener el éxito que mereces, a través del estudio de técnicas simples aplicables a la vida cotidiana, que pueden hacerte entender mejor cuáles son tus objetivos. profundo y tus límites más íntimos, lo que te permite superarlos lentamente.



El coaching es una relación de colaboración entre un Coach, también definido como un facilitador del cambio, y un sujeto listo y predispuesto que quiere alcanzar horizontes cada vez más distantes, tanto en la vida como en el trabajo. Es a partir de la relación entre estos dos actores que se presenta un espectáculo único para cada uno de nosotros, en el escenario de la existencia, como podría haber dicho Shakespeare. Los valores en la base del Coaching son la conciencia de nosotros mismos y el sentido de responsabilidad hacia nuestro viaje, compuesto de muchos pequeños gestos diarios, todos igualmente indispensables como las piezas de un mosaico. 

Este libro puede ser un excelente compañero de viaje, un verdadero entrenador de papel y tinta que, a través de un análisis profundo pero inmediato de nosotros mismos, puede estar a nuestro lado para ayudarnos a vivir cada día de la manera más satisfactoria posible.

Gracias a una serie de ejercicios prácticos, destinados a acelerar sistemáticamente, pero sin empobrecer, todos nuestros procesos de toma de decisiones, este volumen ofrece diagramas, mapas conceptuales y tablas válidas para cada necesidad, especialmente en contextos de trabajo, en los que la propensión a el cambio es lo que nos mantiene lúcidos y activos.


Después de permitirnos comprender nuestra definición personal de éxito, los autores nos ayudan a comprender todas las fases de un cambio deseado que puede resumirse como una excursión real fuera de nuestra llamada zona de confort, para conquistar nuevos espacios cada vez más adaptado a nuestro talento. Al igual que un medidor de satisfacción, comenzando con el modelo GROW, desarrollado por John Whitmore, este manual explica los conceptos básicos de Coaching 2.0. GROW es un acrónimo que resume algunos conceptos fundamentales de esta disciplina:
•G para Goal- Objetivo. Decidir qué queremos lograr.

•R para la Reality- Realidad. Analiza el contexto que nos rodea de manera racional.

•O para Options – Opciones. Comprender las posibilidades que tenemos.

•W for Will – Acción. Ponga en práctica la mejor estrategia posible.


Un vademecum que debemantener en su mochila para aprender a considerar los problemas como resultados indeseables que pueden cambiarse con compromiso, sacrificio y conciencia de nuestros medios.

Alessandra Rinaldi

Traduzione Sara Trincali

Donatello Aspromonte: le Start-Up italiane e il ruolo del Mentor

Dopo aver analizzato con Roberto Saliola la crescita economica di Roma e del Lazio nel primo trimestre di quest’anno, allarghiamo i nostri orizzonti, occupandoci del variegato e vivace mondo delle Start-Up italiane e soffermandoci, in particolare, sui dati statistici relativi a questa prima parte del 2019 e sulle criticità di queste realtà.

A guidarci in questo interessante viaggio sarà Donatello Aspromonte, esperto di tematiche finanziarie, Mentor di Start-Up innovative e vicepresidente di Manageritalia Executive Professional, il quale ha risposto alle nostre domande sul ruolo del Mentor come figura istituzionale e di supporto ai giovani imprenditori, aiutandoci ad analizzare correttamente i dati che vedono questo settore in crescita, tenendo, però, conto dei fattori di reale innovatività dei progetti, con riferimento ai concetti di scalabilità e replicabilità di questi.

Non sempre, infatti, i numeri in crescita indicano la reale capacità del Paese di favorire la nascita di Start-Up innovative, ed è proprio qui che il supporto del Mentor svolge un ruolo fondamentale affinchè i tanti e validi progetti appena nati superino positivamente le fasi iniziali di ingresso nel mercato, concretizzando la creazione di prodotti e posti di lavoro.

Come si distingue, dunque, una realtà davvero “start-up friendly”, da una non ancora matura? E come ovviare a tutte le difficoltà, valorizzando i progetti originali e validi dei tanti giovani che si avviano verso questi percorsi? A questo e molti altri interrogativi ha risposto per noi Donatello Aspromonte, delineando linee guida utili a tutti gli addetti ai lavori e non, illustrandoci, tra l’altro, un interessante progetto realizzato da Manageritalia in concerto con le Università italiane, per far sì che, già negli anni della formazione, gli studenti, aspiranti startupper, siano informati e aggiornati in merito.

Qual è la situazione delle Start-Up a Roma e nel Lazio durante il primo trimestre 2019?

Se parliamo di dati statistici, la situazione è questa: le start-up innovative iscritte nel registro delle imprese 30 giugno 2019 sono 10.426, in aumento di 351 unità rispetto a fine marzo e di circa 500 unità rispetto al 2018. Circa il 25% del totale delle start up innovative è ubicato in Lombardia, mentre il Lazio si colloca in seconda posizione, con una percentuale dell’11%.

La situazione quindi è positiva?

Non proprio: ritengo che una lettura poco attenta dei dati statistici possa portare a conclusioni fuorvianti.

Cosa intende?

Intendo dire questo: nel contesto internazionale la definizione di start-up porta con sé due concetti fondamentali, ossia la scalabilità e la replicabilità. Una start-up, per definirsi tale deve avere un progetto di innovazione caratterizzato da una crescita potenzialmente rapida, innestato in un business model che sia facilmente scalabile e replicabile. Se manca uno di questi requisiti non c’è una start-up, ma semplicemente un nuovo progetto di impresa.

E in Italia?

In Italia, invece non è così: da un punto di vista normativo, per essere una start-up innovativa occorre rispettare una serie di requisiti formali, ad esempio quello di inserire nel proprio oggetto sociale le attività di sviluppo, produzione e commercializzazione di prodotti e servizi ad alto valore tecnologico o di assumere personale laureato o con dottorato di ricerca. Per cui esistono dei progetti di impresa che, pur non essendo né scalabili né replicabili, vengono considerati a tutti gli effetti delle start-up, semplicemente perché rispettano requisiti burocratici e normativi.

Quindi il fatto che il numero di start-up innovative cresca non è un indicatore valido della capacità del Paese di favorire la nascita di start-up innovative, giusto?

Esatto. Il fatto che il numero di start-up innovative – nell’accezione normativa italiana – cresca, non comporta necessariamente che l’Italia sia un Paese “start-up friendly” ossia un Paese che favorisca la nascita delle start-up; e difatti non lo è, anche analizzando le utile classifiche dei Paesi dove è più facile creare una start-up, che colloca l’Italia alla 27° posizione, in una classifica nella quale nei primi 10 posti troviamo i soliti noti (Stati Uniti, Gran Bretagna, Canada Germania, Olanda). È un dato di fatto che molte start-up create da giovani italiani siano state costituite ad Amsterdam o a Londra. C’è poi anche un discorso legato alla dimensione economica ed organizzativa delle start-up italiane: su oltre 10.000 start-up innovative iscritte, meno della metà hanno dipendenti e il valore medio dei dipendenti non supera le 4 unità, mentre il valore della produzione medio è di circa 150.000 euro; bastano questi dati per fotografare la dimensione del fenomeno nel nostro Paese, molto lontano dai numeri delle start-up di altri Paesi.

Quali sono le altre problematiche che le start-up italiane incontrano?

Sono diversi, ma quelli secondo me più importanti sono due. Il primo problema è legato alla mancanza di competenze manageriali da parte degli startupper. Sempre più spesso, infatti, i giovani hanno idee veramente brillanti ma non hanno le esperienze necessarie per “metterle a terra”, per sviluppare percorsi progettuali di esplorazione delle potenzialità di mercato della propria idea ed è proprio la mancanza di un serio accompagnamento delle start-up nelle primissime fasi di vita a determinarne l’insuccesso. Purtroppo gli incubatori-acceleratori privati riescono a soddisfare poche richieste di assistenza e preferiscono puntare su start-up con una certa storicità, mentre quelli di derivazione pubblica – soprattutto a carattere regionale – a cui viene demandata la fase di pre-seed, mostrano i segni del tempo, intrappolati in procedure burocratiche e amministrative eccessive.

E il secondo problema?

Il secondo problema è legato alla difficoltà che le start-up riscontrano nel reperire equity, ossia capitale di rischio. Purtroppo il sistema del venture capital italiano non è ancora sviluppato; consideri che, in base ai dati del secondo trimestre 2019, la Gran Bretagna ha messo a segno investimenti di venture capital per 3,2 miliardi, con circa 234 round di finanziamento, mentre la Francia ha raccolto investimenti per 1,4 miliardi con 131 round, seguita dalla Germania (1,3 miliardi di investimenti e 119 round) e dalla Svezia (1,3 miliardi 3 e 58 round). L’Italia è dodicesima con investimenti pari a 100 milioni con 26 round piazzati. Il raffronto tra i diversi Paesi mostra l’arretratezza del nostro Paese su questi temi. A questo si aggiunge anche che le organizzazioni di business angeling ancora non raggiungono le dimensioni di quelle presenti in altri paesi europei. E questo penalizza gli startupper italiani, che si vedono costretti a spostarsi in altri paesi dove la raccolta dei capitali risulta essere alla portata.

E gli incentivi pubblici riescono a sortire qualche effetto?

Esistono diverse misure agevolative e strutture a supporto dell’innovazione: solo per citarne qualcuna, penso alla misura Smart&Start di Invitalia o all’operatività di Invitalia Ventures, alle agevolazioni fiscali per chi investe in start-up innovative o al fondo nazionale innovazione del MISE fino ai voucher per l’innovation manager. Tutte misure utili, ma il problema è un altro.

Quale?

Occorre una visione unica, un’unica cabina di regia, in grado di coordinare gli sforzi di tutti gli attori coinvolti, sia pubblici che privati. Occorre fare squadra, per creare il giusto ambiente in grado di favorire la nascita e la crescita di nuove imprese. Per questo ritengo che l’idea di costituire un Ministero dell’Innovazione, in grado di coordinare l’operato dei soggetti che operano con e per le start-up, possa essere utilissimo, a patto di non replicare i fallimentari tentativi del passato recente.

In un contesto come questo, qual è il ruolo del Mentor?

La presenza di un bravo mentor, soprattutto nelle fasi iniziali del percorso imprenditoriale è fondamentale. Talvolta il problema è che gli startupper sono troppo innamorati della loro idea iniziale, talmente presi che tendono a rigettare qualunque proposta di cambiamento. Avere una buona idea è sicuramente una pre-condizione fondamentale per creare una start-up di successo, ma potrebbe non bastare.

In cosa consiste il suo lavoro di mentorship?

È un percorso articolato, ma semplificabile nel modo seguente: guidare lo startupper a porsi le domande giuste, supportandolo nella definizione e nella validazione di un business model efficacie, oltre che nella definizione di un piano finanziario sostenibile e alla ricerca di fonti di finanziamento adeguate.

Parliamo del progetto che state lanciando nelle Università italiane.

Per scovare le innovazioni abbiamo deciso di andare lì dove è più probabile trovarle, ossia nelle università. Abbiamo creato un format progettuale – denominato Hackathon UniversItalia – che è un progetto in partnership tra ManagerItalia Lazio Abruzzo Molise Sardegna Umbria e le principali università italiane. A partire da Settembre 2019 e per tutto il 2020, in maniera itinerante, organizzeremo delle full-immersion di tre giorni, delle vere e proprie “maratone dell’innovazione”, con una partecipazione ampia e trasversale di studenti, makers, imprenditori, professionisti, docenti universitari, etc: una sorta di community locale per l’innovazione, composta da persone che si mettono in gioco per individuare soluzioni disruptive su tematiche ed ambiti specifici. Abbiamo iniziato il 16 Settembre con la presentazione del progetto presso l’Università di Perugia, per poi continuare nelle sedi delle altre Università partner sparse su tutto il territorio nazionale.

A cura di Maria Tringali

“El trabajo? Lo invento!” de Lucia Ingrosso y Silvia Messa

En las últimas semanas, le hemos dicho cómo hacer un uso positivo de la improvisación tanto durante una entrevista de trabajo como en la vida cotidiana, especialmente en un entorno empresarial, aprovechando las mejores ventajas de esta técnica.

Sin embargo, en un momento económicamente difícil como el que caracteriza nuestros tiempos, para ampliar el espectro de nuestras oportunidades de trabajo, puede ser necesario dejar de lado la improvisación en sentido estricto y dedicarnos a la planificación no solo para buscar trabajo, sino incluso para inventarlo aplicando un enfoque sistémico real.

Lucia Ingrosso y Silvia Messa, ambas periodistas y pilares de Millonaire , relataron precisamente esta nueva realidad que se está volviendo cada vez más popular en todo el mundo, en su nuevo libro, “El trabajo? ¡Lo invento!”, Hoepli Editore, tratando de hacer un balance del fenómeno que está empujando a muchos ex empleados o desempleados a la necesidad de establecerse por su cuenta en los sectores más dispares y dando consejos y sugerencias al respecto.

Este manual sobre los generis, enriquecido por el prefacio de Iginio Straffi y el epílogo de Marina Salamon, intenta canalizar el instinto natural de improvisación y la necesidad de satisfacer las propias aptitudes con la necesidad de planificar y organizar una nueva actividad desde cero, de tal manera que no se cumplan los fracasos que a menudo, desafortunadamente, no dependen de la bondad de la idea inicial, ni de los esfuerzos realizados por los empresarios recién nacidos para tener éxito.

La base de este libro proviene de la experiencia de veinte años de Millionaire, una revista que desde 1991 ha apoyado, orientado y motivado a todos aquellos trabajadores que deciden dar el gran paso hacia el mundo del emprendimiento. Al igual que Millionaire ha crecido, adaptándose a los tiempos y abriéndose, en particular, al mundo de las redes digitales y sociales, el equipo editorial de expertos y periodistas ha decidido reunir muchos años de experiencia en un manual de visita obligada para cada aspirante a emprendedor. Cada capítulo aborda un aspecto específico de camino que conduce al inicio de un negocio por sí solo, desde la necesidad de comprender en qué sector participar, hasta dónde y cómo encontrar financiación administrándolos con sentido común, pasando por la burocracia y publicidad necesarias en la ronda Al final de este viaje, que ya se caracteriza por el análisis de muchos ejemplos de la vida real y el enfoque esquemático, hay un capítulo que cuenta con más detalle las historias de personas que, de la nada, en todo el mundo, han tenido el coraje y la constancia de inventar el propio trabajo, teniendo gran éxito.

La parte más interesante del texto es, sin duda, la dedicada a la promoción de la actividad. De hecho, muchos nuevos emprendedores subestiman la importancia de darse a conocer por el público de los usuarios en el mundo correcto, también utilizan todos los medios de última generación disponibles y tienden a dejarse llevar por su cuenta, desperdiciando energía y engañándose a sí mismos de ” ganar “demasiado rápido. Ilustrando las principales técnicas de marketing, desde el volante hasta la marca personal, hasta la importancia de la reputación web y la presencia activa en las redes sociales, Lucia Ingrosso y Silvia Massa revelan muchos trucos y secretos al respecto, sugiriendo cuándo confiar en expertos en comunicación y cuándo en cambio, puedes sobrevivir por tu cuenta.

En cada capítulo, los autores, además de contar historias de emprendedores, analizar fracasos y éxitos, explican escrupulosamente cómo moverse en la jungla de la burocracia, sin salir desmotivados, y también dan la voz a muchos otros expertos e influencer de quienes hay mucho que aprender, aprovechando las ideas, los caminos y la información práctica que muchos de nuestros compatriotas han elegido compartir, página tras página.

La experiencia de vida contada en el libro que más nos hizo pensar, que también nos hizo sonreír, es la de “Il Marito in affitto”, un S.r.l. creado en 2007 por Giampiero y Fabio Cerizza, un padre y un hijo que, hoy, tienen setenta afiliados en toda Italia y varios Maestros en Europa. La experiencia de Giampiero y Fabio es el espejo de nuestro tiempo en el que la tecnología es tan rápida que quema la utilidad de tantos objetos cotidianos demasiado rápido, lo que nos hace perder la capacidad de repararlos cuando se rompen. ¿Cuántas veces estamos tan ocupados en otras cosas, que no podemos encargarnos personalmente del mantenimiento de tantas pequeñas cosas que nos rodean, o incluso, simplemente no podemos hacerlo? Es a partir de esta pregunta extremadamente actual que los dos empresarios han decidido poner a disposición de todas las “manos doradas” de los esposos del pasado que en casa sabían cómo hacerlo todo, desde pequeñas renovaciones hasta reparaciones de todo tipo. Giampiero y Fabio son hoy un punto de referencia para muchos clientes y han tenido la capacidad de crear y creer en un proyecto completamente basado en sus habilidades, enseñándolo incluso a aquellos que querían aprender de su valor, y son un ejemplo de modernidad y tradición. único en su clase, nacido solo de una caja de herramientas y una buena dosis de coraje. Sin embargo, esta experiencia es solo una de las muchas contadas y descritas en detalle en el texto.

“El trabajo? ¡Lo invento! ”Es un libro inteligente, ingenioso y escrito con la claridad y motivación correctas para dar sustancia a los sueños de todos.

                                                                                                                                                   

Alessandra Rinaldi

Traduzione di Sara Trincali