L’arte di vendere: conquistare la fiducia e realizzare grandi risultati

Manuale in formato tascabile e stampato su carta riciclata che già solo per questo conquisterebbe chiunque, il libro che vi presentiamo oggi è “L’arte di vendere: conquistare la fiducia e realizzare grandi risultati”, edito dalla Giunti Editore e curato dalla Change Formazione e Consulenza.
Probabilmente uno dei migliori libri che abbia letto sulla auto-formazione da applicare nel mondo della vendita, non intesa come commercio di prodotti, ma più in generale come l’arte del saper vendere e su come diventare venditori di successo. Questa frase non è frutto di una tortuosa tautologia messa a caso, ma è in realtà ciò che è la realtà (altra tautologia!). In soldoni, ognuno è il venditore di sé stesso, qualsiasi sia il proprio campo professionale e i propri talenti personali. Non riuscirete a darmi torto, dunque, se vi facessi rifletere sul fatto che a livello lavorativo, tanto come liberi professionisti, manager di successo, apprendisti o semplicemente lavoratori dipendenti, ognuno di noi è chiamato ogni giorno a vendere sé stesso nel migliore dei modi per arrivare al proprio – necessario – obiettivo.

“L’arte di vendere”, è un concentrato di buone pratiche e di suggerimenti – mai ovvi – che una volta letti ci renderemo conto di averli considerati talmente tanto come scontati da perdere innumerevoli occasioni e percentuali di successo altissime.
Superati i primi (non) lapalissiani assunti per cui “prospera chi ha avuto la capacità e la tempestività di attuare il cambiamento”, che “vince chi si impegna ogni giorno con profonda autoconsapevolezza a migliorare di un centimentro le proprie capacità e competenze commerciali”, andrà avanti “chi coglie per tempo le grandi opportunità”, la cosa importante che va sottolineata è che in ogni capitolo di questo libro troverete elementi utili per ottimizzare voi stessi, potendo realmente migliorare il vostro modo di lavorare.
Scritto in modo essenziale, veloce, schietto, accattivante e con tavole operative che vi richiameranno direttamente in gioco, interrogandovi in modo pratico e seduta stante in qualsiasi luogo stiate leggendo questo libro, capirete che tra le mani non avete un semplice volumetto, ma una vera e propria guida di riferimento per chi vuole diventare un leader nel proprio settore.

Come diventare un leader nel proprio settore?
Regola numero uno: alla base di tutto c’è la Fiducia. E la fiducia tra cliente e venditore – ma tranquilli che sono termini generici solo per individuare chi è chi – si basa su quattro fattori fondamentali: percezione di praparazione tecnica, percezione di affidabilità, percezione di confidenza e orientamento al cliente.

Regola numero due: è importante sapersi osservare da fuori, conoscere i propri punti di forza e quelli da migliorare, lavorando su questi con perseveranza. Si chiama Autoconsapevolezza ed è fondamentale per capire di quali skill(s) si è in possesso e su quali competenze specifiche bisogna lavorare per raggiungere i propri obiettivi.

Regola numero tre: che vi piaccia o no, voi siete i venditori di voi stessi, perciò,o imparate a vendervi bene o vi starete svendendo al peggior offerente.

Regola numero quattro: la Tecnologia è vostra amica. Ripetiamolo insieme. Ormai è tutto tecnologicamente avanzato. Tutto ciò che ci circonda e che siamo soliti usare è necessariamente figlio della tecnologia e del suo inarrestabile progresso. Se non sposerete l’idea di evolvervi tecnologicamente, sarà molto difficile arrivare al punto che vi siete prefissati.

Regola numero cinque: “Sii veloce come il vento; lento come una pianta; aggressivo come il fuoco; immobile come una montagna; irruento come il tuono”. Non è mia, ovviamente, e neanche degli autori del libro, è di Sun Tzu, ma tanto basta a farvi capire che aveva ragione all’epoca e continua ad averla oggi.

Regola numero sei: non dimenticatevi delle appendici, sono un vero e proprio Diario di Bordo dei vostri progressi.

Insomma, potrà sembrarvi una cosa da poco, ma anche se nella vostra vita non siete dei venditori di chissà quale oggetto, questo libro, avrà sicuramente qualcosa che fa per voi e riuscirà a farvi guadagnare quel centimentro in più per differenziarvi da tutti gli altri concorrenti.

Provare per credere!

Francesca Tesoro

“El factor humano” de Romano Benini y Maurizio Sorcioni

Romano Benini, periodista económico y profesor de políticas laborales, y Maurizio Sorcioni, licenciado en ciencias estadísticas, jefe del área de Estudios e Investigación de Italia Lavoro, nos explican “Porque es el trabajo lo que hace la economía y no al revés”.

Su nuevo libro titulado “El factor humano” publicado por Donzelli, con un lenguaje técnico pero accesible, nos ilumina sobre la crisis económica y sobre las razones que han determinado las dificultades en el mundo del trabajo.

Siguiendo el ejemplo de los datos y fenómenos registrados en Italia y Europa, de los cambios sociales y en particular en el mundo del trabajo, los dos autores han dibujado, con extrema precisión, las fases de la crisis económica que todos, lamentablemente, hemos comenzado a conocer. a partir de 2008.

Su análisis, articulado en los distintos capítulos que componen el volumen, pasa también por las opciones tomadas en materia de reformas que, en comparación con otras realidades europeas, ponen de manifiesto las criticidades de nuestro país.

Quizás te preguntes, ¿por qué en un libro que analiza la crisis económica y las diversas estrategias de los estados europeos se habla del factor humano?

Sencillo, leyendo lo escrito por Benini y Sorcioni, queda claro que los países que han optado por la línea de menores inversiones en formación, innovación, servicios y políticas de trabajo, activación y promoción social, no han sido capaz de contrarrestar la crisis y seguir siendo competitivo.

Países como Alemania y Reino Unido que han invertido en estos factores, en cambio, han logrado contrarrestar los efectos de la crisis, la elevada carga fiscal y el coste laboral, creando no solo las condiciones para una recuperación del empleo, sino logrando metafóricamente para sobrellevar la crisis, sin duda saliendo de ella mejor de lo que habían entrado.

Lo que sí es evidente es que en nuestro país ha (habido) una crisis sistémica y la clave para poder salir de ella depende de la capacidad de Italia para volver a ser un sistema, a través del trabajo y la calidad de la producción de bienes y servicios.

Haber elegido políticas de apoyo temporal en lugar de inversiones estructurales sobre el factor humano en los años más delicados de la crisis financiera, ha provocado ciertamente un retraso en la posibilidad de captar la recuperación y crear las condiciones para el próximo desarrollo.

Benini y Sorcioni nos hacen comprender por qué nuestro país ha perdido el desafío de la calidad del trabajo, el capital humano y la innovación.

Los dos autores explican en su libro lo que concierne al déficit de tecnologías de la información, el retraso de la administración pública, la falta de inversión, la subestimación de la formación continua de capital humano y el funcionamiento del mercado laboral.

De hecho, numerosos estudios han demostrado que estos son los aspectos reales que inciden en el aumento real de la productividad y, en consecuencia, en el desarrollo.

En un sistema como el nuestro, que no está estructuralmente preparado, la crisis de 2008 no ha hecho más que acelerar y favorecer las condiciones de declive ya presentes.

Por el contrario, Alemania, en el mismo período en el que Italia perdía terreno, realizó una impresionante inversión en el factor humano, dejando claro cómo estas mismas inversiones han mejorado su competitividad y la fortaleza de su economía.

En Italia, en cambio, el reto del trabajo se acometió muchos años más tarde que en otros países europeos, eligiendo además medidas e intervenciones que iban en una dirección completamente opuesta. Los hechos históricos de los últimos diez años han demostrado cómo la falta de capacidad para gobernar y la falta de promoción del desarrollo humano son, en definitiva, el problema que impidió a Italia salir de la crisis.

Se habla de la debilidad de la clase política que ha determinado una clara separación entre legislación y política laboral, identificable como una de las causas de los males de nuestra economía. Las reformas con el freno de mano o hechas a la mitad, han acompañado y (quizás) favorecido la crisis laboral italiana, en un panorama donde persiste un sistema de intereses que dificulta el cambio.

Por ello, parece fundamental el análisis de la Ley de Empleo, la reforma del mercado laboral iniciada por el gobierno de Renzi que, partiendo del convencimiento de que el trabajo es el principal factor de crecimiento, capaz de estimular el desarrollo económico, apunta a reducir las desigualdades sociales. .

Se esboza un plan muy ambicioso y original que tiene como objetivo abordar el tema del trabajo en ronda, porque en el pasado las intervenciones sobre el tema han sido demasiadas y fragmentadas, sin poder crear un sistema estructural competitivo capaz de dar respuesta. a los cambios económicos y sociales.

El silogismo que se desprende de estas páginas es que no sería un trabajo que dependa del crecimiento económico sino, a la inversa, un crecimiento económico que dependa de la participación en el trabajo y el acceso a competencias.

Incluso los economistas más autorizados sostienen que es el entorno el que determina las condiciones para el desarrollo, por lo que de alguna manera debemos estar de acuerdo con ellos.

Por tanto, parece claro que la relación entre el factor humano, las vocaciones productivas locales, la calidad del Made in Italy y la capacidad de exportación, son los factores que generan la riqueza italiana, constituyendo su potencial más evidente.

Es igualmente claro que, sin embargo, todavía no hemos sido capaces de comprenderlos plenamente, utilizándolos para superar la crisis.

Superar la crisis significa aprovechar este potencial, combinando la formación profesional, los sistemas locales y la capacidad de innovar.

En definitiva, un libro para leer para entender cuáles fueron los errores del pasado para no volver a cometer en el futuro, con la esperanza de poder recuperar el tiempo perdido y sobre todo potenciar ese “factor humano, un desafío para nuestro país aún en gran parte por ser ganar”.

Articolo di Francesca Tesoro

Traduzione di Sara Trincali

Giovani e TV: cosa è cambiato durante la pandemia

A dicembre 2020 è stato pubblicato il 54esimo rapporto Censis sulla comunicazione di cui abbiamo parlato la settimana scorsa e, appena, il 10 gennaio, l’Agenzia Nazionale Stampa Associata (meglio conosciuta come ANSA), ha diramato un interessante articolo circa le caratteristiche del pubblico televisivo nel 2020, facendo espressamente riferimento a come la pandemia lo abbia modificato, analizzando in particolare le fasce degli spettatori più giovani.


Infatti, nell’arco dell’ultimo anno, il pubblico televisivo è diventanto “più numeroso, più giovane, più colto”, ha riscoperto una dinamica di “visione familiare”, facendo scelte televisive anche in antitesi rispetto le galoppanti tv via internet e a pagamento, merito anche di alcune scelte strategiche di programmazione delle singole reti.
Appare interessante come, dall’analisi dei dati auditel e di share dei programmi consegnati all’etere dalle diverse reti televisive, le percentuali siano decisamente tutte in aumento, tanto per le grandi emittenti nazionali che per quelle minori o, addirittura, locali.
Non solo per il “semplice” fatto di essere confinati nelle proprie case per via delle restrizioni imposte dalla emergenziale situazione sanitaria, gli spettatori hanno ricercato informazione, ma anche intrattenimento, cultura, programmi educativi o musicali e tutto quanto potesse diventare un vero e proprio portale sul resto del mondo nonché di avvicinamento ai propri conviventi.

Mai come prima, si è assistito ad un richiamo davanti agli schermi in modo trasversale della popolazione, anche di quella parte meno incline a seguire la tv rispetto il passato e, nello specifico, in grado di modificare ampiamente i dati percentuali degli ascolti.
Dai dati raccolti e pubblicati, si è notato come l’ascolto medio tra i 4 e i 14 anni è cresciuto del 34,5%, gli adolescenti compresi tra i 15 e i 19 anni hanno fatto registrare un incremento del 39% nell’arco dell’intera giornata e la presenza dei giovani tra i 20 e i 24 anni è schizzata al 49% con una crescita netta del 18,7% rispetto l’anno precedente.
Tralasciando la fascia dei più piccoli per la quale la scelta televisiva è fatta da altri e si attesta su programmi e canali tematicamente dedicati, in via generale, dai preadolescenti ai giovani, è stata ricercata una tv diversa dal solito, fatta di programmi di stampo culturale e di intrattenimento intuitivo ed educativo -tipo quiz e game show- piuttosto che la “solita” tv reputata spazzatura, crescendo in maniera quasi esponenziale per i giovani più adulti l’interesse verso i notiziari e i talk show di attualità diramati dalle reti per essere costantemente informati.

Eclatanti sono i dati di quei programmi considerati “speciali” come il discorso di fine anno del Presidente Mattarella che è stato il più seguito in assoluto da quando nel 1986 è stato istituito l’auditel, tenendo incollati davanti alla tv 15 milioni e 272 mila italiani con uno share del 60% o, addirittura, lo storico momento di preghiera di Papa Francesco del 27 marzo, celebrato sul sagrato della Basilica di San Pietro con la piazza vuota sotto una pioggia incessante e che ha richiamato in orario preserale 17 milioni e 400mila spettatori con uno share del 64,6%. Anche i rituali discorsi del Premier Conte relativi alle nuove misure di volta in volta comunicate alla nazione, vuoi per interesse o per curiosità, hanno sempre interessato larghissime fasce di popolazione non assestandosi mai sotto i 5 milioni di spettatori, nonostante le ore tarde di trasmissione, richiamando larghe fette di giovani adulti.

In tutti questi casi è stato stimato che i giovani in età compresa tra i 15 e i 25 anni erano ben oltre il 35% in più rispetto trasmissioni similari per grande impatto mediatico precedenti e, per assurdo, sono stati in almeno due casi specifici -il discorso di Mattarella e la preghiera del Papa- più che doppiati i dati di audience di programmi televisivi iconici e storici del nostro paese o di quelli storicamente più eclatanti degli ultimi due decenni – si pensi all’attentato delle Torri Gemelle di New york del 2001 che non scavallò il 13,7% di share e i due milioni di spettatori -.
Insomma, per quanto la pandemia abbia modificato molti aspetti delle nostre vite non necessariamente in positivo, almeno, i giovani si sono interessati maggiormente e in modo più critico a ciò che volevano vedere e non è un dato di poco conto.

Francesca Tesoro

The Greatest Showman: trasformare un sogno in realtà

 

Connecticut, 1820. Phineas Taylor Barnum (Hugh Jackman) è il figlio del sarto dipendente degli Hallet, ricchissima famiglia del posto che lo ritiene troppo umile e povero per essere l’amico di Charity (Michelle Williams), rampolla della famiglia. Nonostante l’allontanamento della giovane, inviata ad istruirsi in un collegio femminile per nobili, il legame tra Charity e Phineas non si interrompe e, anni dopo, i due scappano insieme per vivere,  liberi ma umilmente e con dignità, nella New York dell’epoca. Barnum, sognatore instancabile e desideroso di dare alla moglie e alle figlie la vita che avevano sempre sognato, quando viene licenziato per il fallimento della compagnia di navigazione per la quale lavora, con uno stratagemma riesce ad acquistare un abbandonato museo diventando proprietario di tutto quello che è custodito al suo interno. Spinto dalla sua bramosia di creare qualcosa di straordinario e dall’entusiasmo infantile delle sue bambine, inizia ad assoldare tutte le persone più strane che incontra, quelle affette da anomalie fisiche e quelle con abilità straordinarie, mettendo su una compagnia – inizialmente – sgangherata, dando vita al Barnum’s Circus. L’iniziale insuccesso della sua impresa, in poco tempo, diventa un fenomeno di straordinaria importanza, che lo porteranno a viaggiare per il mondo e conoscere la famosa cantante lirica dell’epoca che finirà per metterlo nei guai. Come se non bastasse la sua creatura, il Barnum’s Circus, viene preso di mira con ferocia dalla critica e, soprattutto, da una parte della popolazione newyorkese. Dopo un incendio che devasterà il museo e farà credere all’impresario di aver perso tutto, grazie al coraggio e alla lungimiranza del suo socio Phillip Carlyle (Zac Efron) e di tutta la troupe circense che non lo abbandonano, fonderanno il nuovo circo “The Greatest Show on Earth” risorgendo come fenici.

Questa entusiasmante pellicola, a metà tra un musical e un film che rende meravigliose le persone all’epoca ritenute grottesche ed errori della natura, è stato lanciato dalla 20th Century Fox nelle sale nel 2017, scritto e pensato da Jenny Bricks e Bill Condon, diretto da Michael Gracey. Vincitore di numerosi premi nei tre anni successivi per gli straordinari costumi e make-up, nonché per la colonna sonora, per quanto romanzi – e non poco – la vita reale dell’imprenditore circense Phineas T. Barnum, è uno splendido esempio di come nella realtà, senza inganno ma con un pizzico di lungimirante follia, si possa raggiungere davvero quello che si vuole.

Barnum, con la sua capacità di osare e di andare oltre gli ostacoli che lo circondavano – si pensi alla sua estrazione sociale, le banche che non gli davano credito, la popolazione che lo considerava un pazzo spregevole perchè sfruttava persone ghettizzate dalla società dell’epoca – ha dimostrato, in un periodo storico tutt’altro che florido, di potercela fare.

Nonostante si parli di una pellicola cinematografica, a noi piace puntare su tutta una serie di realtà parallele che fanno quasi da sfondo a questa enfatizzata storia reale di un paio di secoli fa, ma che ancora oggi dovrebbero essere sempre in una tasca del nostro bagaglio personale.

In “The Greatest Showman”, ci sono l’amore per quello che si fa e per quello che si vuole creare, c’è il volerci credere profondamente, ci sono l’arte di sapersi inventare e reinventare cavalcando i propri sentimenti più profondi e c’è il coraggio di voler costruire un business diverso, nuovo e fuori dal coro.
C’è la rappresentazione cinematografica di un uomo – ma che in realtà può essere chiunque di noi – che deve creare il giusto equilibrio tra la propria passione e la propria follia – in senso positivo -, la famiglia e le ambizioni personali, la voglia di affermarsi e di riscattarsi dal proprio passato disegnato e scelto per lui da altri.
Ci sono le paure e le ansie personali che si scontrano con le contraddizioni e le mal volenze della società per la quale non si è mai abbastanza e di chi ruota intorno alla persona che è consapevole di voler diventare l’unico artefice del proprio destino.

E per quanto siamo tutti consapevoli che la vita non è come un film e non è  facile rimettersi in piedi in poco meno di due ore di proiezione, ci piacerebbe che da questa recensione rimangano in mente due cose: la prima, che “ognuno di noi è speciale e nessuno è uguale all’altro” e la seconda, non meno importante, che “nessuno ha fatto mai la differenza restando come gli altri”.

E buon 2021, più forti e coraggiosi che mai!

Francesca Tesoro

“Se vuoi puoi: dieci strategie per ottenere ciò che vuoi nel business e nella vita” di Roberto Cerè

Iniziamo questa recensione con una piccola premessa: come Sistema Generale, ogni cosa che inseriamo e mettiamo a disposizione dei nostri lettori, ha sempre uno scopo ben preciso e, spesso, deriva dalle nostre esperienze personali.
Così, scoperto quasi per caso, oggi abbiamo deciso di proporvi la recensione non di un semplice testo-manuale, ma di farvi conoscere un vero e proprio programma di crescita personale e professionale, nato dalla mente esplosivamente carismatica di Roberto Cerè, intitolato “Se vuoi puoi: dieci strategie per ottenere ciò che vuoi nel business e nella vita” edito dalla Mind Edizioni.

Roberto Cerè, è ormai divenuto famoso, praticamente ovunque, grazie alla sua straordinaria capacità di comunicazione e concretezza, che ha messo la sua professionalità al servizio di chiunque voglia realmente dare una svolta alla propria vita, riprogrammandola da zero se necessario.
È un mental coach, un motivatore psicologico che sa parlare alle persone, mago del marketing e autore di best sellers, creatore di un sistema completo e trasversale, alla portata di tutti, per aiutare le persone a realizzare i loro sogni senza trucchi e magie, semplicemente strapazzandogli il cervello per riportarlo sulla via, vera e concreta, del successo. Non parliamo di un santone o un guru, ma di un uomo reale che ha messo al servizio di chiunque voglia veramente mettersi alla guida della propria vita per ottenere risultati importanti e implementare le competenze professionali. Fondatore e presidente del MICAP – Master Internazionale in Coaching ad Alte Prestazioni –, ha generato due collane editoriali sempre in continua evoluzione, si è laureato a pieni voti in economia aziendale, per molti anni è stato il coach della scuderia Ferrari – motivo per il quale la prefazione di questo libro è proprio di Jean Todt, solitamente restio a queste concessioni- ma anche di altre grandissime aziende prestigiose italiane ed estere.

“Se vuoi puoi”, come scrive Jean Todt, è un concentrato di concretezza in grado di condurre ed insegnare, chiaramente e in modo preciso, come arrivare a “vincere nel business, nella vita e con sé stessi”. Parliamo di un volume che contiene in sé tutte le caratteristiche e gli strumenti  necessari per crescere professionalmente e personalmente, mostrando e suggerendo come la via della perseveranza e della tenacia, in accoppiata con la chiarezza di obiettivi, la consapevolezza dei propri mezzi e la rapidità decisionale, fanno la differenza.Ma la cosa che personalmente trovo più entusiasmante, è che non parliamo di un semplice libro da leggere. Piuttosto lo definirei un programma da completare, da rendere proprio e nel quale mettere molto di noi per riprogettare la nostra vita. Strutturato in modo crescente, è un viaggio dove l’autore sembra quasi prenderti per mano e, di pagina in pagina, accendere una luce sempre più forte sul nostro mondo personale e che ci circonda, portando ognuno di noi ad analizzarlo, scrivere di esso, disegnarlo ed  immaginarlo intensamente per, alla fine, realizzarlo.
A meno che non vi sentiate arrivati e perfettamente soddisfatti – cosa che, ve lo dico, se lo credete vi state prendendo in giro – questo libro vi aiuterà a cambiare la rotta della vostra vita e del vostro business, facendovi capire cosa mettono in pratica di diverso le persone di successo, insegnandovi ad ottenere quello che realmente volete nella vita, volendolo intensamente, conoscendo le giuste strategie – applicandole – e non semplicemente sognandole.
“Pianifica il futuro”, “Affronta la realtà” e “Decidi e Agisci” sono le tre fasi che scoprirete iniziando questo viaggio, ed ognuna di esse vi svelerà le verità – che probabilmente date per scontato o a cui non avete mai dato peso -, i problemi, – che vi bloccano, vi fregano e vi ancorano ad un palo -, le strategie – per esplodere letteralmente nella vostra nuova vita-.

Decidendo di lanciarvi in questa lettura, scoprirete che è la chiarezza degli obiettivi che distingue i professionisti di successo, i leaders coinvolgenti e le persone realmente felici dalle persone “ordinariamente ordinarie”. Comprenderete in modo analitico ciò che vi sta limitando e ciò che vi sta facilitando, quali sono i vostri conflitti e (ri)scoprirete le potenzialità che vi contraddistinguono. Imparerete che l’azione senza una direzione ben precisa, altro non è che uno spreco di energia e che la passione se non ha una direzione ben precisa, resta e resterà solo confusione.
Costruirete la vostra bussola personale per orientare ed orientarvi nelle decisione future. Riuscirete a trasformare un vostro obiettivo in un risultato reale, capendo cosa e come dovrete decidere ed agire.

Insomma, questo potrebbe non essere un semplice libro, ma il vero e proprio cambiamento di voi stessi e della vostra vita. Magari quello che sogna(va)te da tempo e che non avete mai avuto il coraggio di mettere in atto.

Francesca Tesoro

Inner Workings: cuore o cervello?

Paul è un uomo single di mezza età che lavora presso la “Boring, Boring & Glum”, svolge un noioso lavoro di immissione dati e ha il cervello costantemente in disaccordo con il cuore su ciò che dovrebbe essere fatto. Il primo comanda tutto il corpo in modo razionale e lo spaventa costantemente dal fare qualsiasi cosa eccitante e rischiosa, domando i desideri richiesti dal suo cuore ogni singolo giorno, il secondo cerca in ogni modo di instradarlo verso ciò che è più affascinante e che desidera veramente, cedendo poi al controllo del cervello.

“Inner Workings”, cortometraggio del 2016, prodotto dai Walt Disney Animation Studios e diretto da Leo Matsuda, è una storia sulle lotte quotidiane tra il nostro cervello estremamente razionale e responsabile e il nostro cuore, prettamente spontaneo. Il personaggio principale del cortometraggio, in realtà, non è Paul ma i suoi organi che ne influenzano l’azione nel corto, l’atmosfera, lo stile e soprattutto i colori e le forme. A ben guardare, nel mondo in cui il cervello si sente a suo agio, rappresentato dall’ufficio, tutto è squadrato, rigido e organizzato, quasi monocromatico e con tratti tutti estremamente tristi. Il mondo del cuore è, al contrario, sinuoso, rumoroso, colorato, divertente e accattivante.
Ma cuore e cervello, com’è normale che sia devono lavorare insieme per aiutare Paul a trovare la felicità e ci riusciranno solo alla fine, dopo diversi tentativi chi di comandare spasmodicamente, chi di rischiare altrettanto freneticamente.

Questo breve film può considerarsi un’esplorazione psicologica di come le nostre paure e la nostra logica, spesso siano in contrasto e, a volte, abbiano  la capacità di trattenerci da ciò di cui abbiamo bisogno. Nei pochi minuti che scorre sullo schermo è assolutamente brillante, rapido e incisivo, ponendo domande e affrontando il divario “cuore o cervello” in modo assolutamente realistico e perfetto.

La Disney nei suoi cortometraggi, ha la capacità di aprire varchi su questioni intrinseche e importanti, adottando sempre uno stile gentile e divertente, facendo riflettere le persone,  senza far venire  meno lo spirito di gioia che da generazioni trasmette in modo trasversale. Sono da considerarsi uno strumento da cui imparare qualcosa di nuovo e, in questo caso, il messaggio più importante è che il nostro cervello – da solo –  non può governare il cuore e viceversa.

Entrambi devono coesistere e far si che ci si comporti in modo naturale. Ogni parte, di noi o del nostro corpo, gioca un suo ruolo fondamentale e ognuno di essi non può materialmente vivere senza l’apporto dell’altro. Non solo dal punto di vista anatomico – che è più che scontato – ma anche e soprattutto dal punto di vista emotivo e psicologico. Infatti, per quanto si venga educati fin da bambini a fare le cose giuste nel modo e nel momento giusto, seguendo più la testa che il cuore, è assolutamente importante ricorcarci e ricordare a chi ci circonda l’importanza di ascoltare anche la parte più istintiva e recondita di noi che, troppo spesso, mettiamo da parte convinti che non ci conduca da nessuna parte.


Invece, nel cortometraggio come nella realtà, quando ascoltiamo il nostro cuore, finiamo per trovare realmente quello che ci manca, fosse anche una cosa razionalmente insignificante che però diventa quella carica e la gioia di continuare ad andare avanti.

Da ultimo, un plauso speciale nella storia di “Inner Workings”, lo merita la vescica! Ma non vi dirò certo il perchè, lasciandovi un ulteriore spunto per vedere questo cortometraggio.

In fondo dura appena sei minuti, quel tanto che basta e che potrebbe farvi mollare tutto e correre fuori a fare, davvero, ciò che in questo momento potrebbe farvi stare alla grande!

Francesca Tesoro

“Liderazgo emocional” por Daniel Goleman

“Liderazgo Emocional – Una nueva inteligencia para guiarnos más allá de la crisis” publicado por Bur por Daniel Goleman no es un libro que hayamos elegido, al contrario, es más correcto escribir que ser elegido. En primer lugar, la colorida y cautivadora portada lo acercó más a un libro bonito que a uno sobre el tema del líder, su formación, su ser y su aplicación práctica en el mundo empresarial y laboral pero, mucho más en general. , en el circuito de las relaciones grupales.

Probablemente este sentimiento también se derive directamente del autor, Daniel Goleman, periodista estadounidense nacido en 1946, psicólogo especializado en el desarrollo de la personalidad -tema de la que también fue profesor en Harvard-, escritor de temas altisonantes como la neurología y las ciencias del comportamiento para el Nuevo Mundo. York Times y con toda una serie dedicada a la inteligencia emocional y social, la creatividad y el liderazgo, la empatía y la emocionalidad, a las fuerzas que componen y constituyen las cosas y las personas sin caer jamás en lo trascendental incomprensible.

El objetivo principal de este volumen es explicar, en términos sencillos y fluidos de comprensión inmediata, contando aquí y allá anécdotas reales que sucedieron en los altos niveles de las grandes empresas, cómo ser mejores, más eficientes y, por qué no, más queridos “jefes”.

Así, al leer las páginas que se desplazan rápidamente, descubrimos cómo, al manejar los estados de ánimo de quienes trabajan con nosotros, el líder debe ser capaz de incrementar la armonía y el talento de sus colaboradores. La armonía y el talento, por obvios que sean, se presentan y cuentan como elementos fundamentales que subyacen al desarrollo económico y también cultural de las comunidades corporativas y, en un espectro más amplio, de la sociedad. Y Goleman también nos cuenta cómo sacar a relucir estas cualidades de los demás y cómo llevarlas adelante, nos cuenta cómo es un líder, cuáles son sus características, las habilidades que debe poseer e implementar, qué debe evitar y cómo puede hacerse oír mejorando, de esta forma, el éxito no solo del trabajo de uno sino también de todos los que giran en torno a él.

¿Quién es el líder?

El líder decide la estrategia y sabe motivar, triunfa y sabe crear un clima de propósito colectivo construyendo una cultura compartida. Él es quien logra resultados construyendo vínculos emocionales y promoviendo relaciones armoniosas. Un líder, con su democracia, suscita consensos principalmente estimulando la participación, generando un excelente desempeño en los colaboradores y un sentido general de autonomía orientado al objetivo común.

Al lograr encender la pasión de los empleados por su trabajo, el líder debería (ser capaz de) sacar lo mejor de ellos y, para ello, lo único en lo que tiene que trabajar son las emociones. Después de todo, ¿no es cierto que un trabajador que es tratado bien, considerado, animado y cuyos talentos se valoran, que trabaja en un entorno positivo, trabaja mejor? ¡Eso es exactamente cierto! Y la satisfacción de un colaborador con respecto a su trabajo y, en consecuencia, a sus superiores está determinada, en la gran mayoría de los casos, por este mecanismo.

De hecho, el éxito no depende tanto del “qué” sino del “cómo” y, por lo tanto, si un líder no es capaz de estimular las emociones de las personas de su equipo en la dirección correcta de la manera correcta, ciertamente no logrará los resultados deseados o planificados. .

Lo que distingue a los mejores líderes de la multitud es la conciencia del papel decisivo que juegan las emociones en el lugar de trabajo, tanto en términos de resultados tangibles como retornos, evitando que el empleado talentoso elija trabajar para otros, llevándose el know-how. , por ejemplo, en lo que concierne a las relaciones morales, la motivación, el compromiso de cada uno, llegando incluso a los llamados activos intangibles.

Por otro lado, los directivos con poca empatía y una suerte de frialdad emocional son aquellos que tienden a no escuchar, no valoran el talento de sus colaboradores y / o subordinados, no alcanzan los objetivos y, miserablemente, se entregan a sí mismos y a la empresa a la progresiva disminución de beneficios y retornos, en definitiva, a la insatisfacción y, en los casos más extremos, a la quiebra.

¿De qué está hecho el líder?

El primer gran elemento que debe poseer un líder es sin duda la Inteligencia Emocional, sobre la que escribe el propio Goleman. La inteligencia emocional es la capacidad de reconocer, utilizar, comprender y gestionar conscientemente las propias emociones y las de los demás. Autoconciencia, Autorregulación, Empatía y Talento Social, combinados con habilidades técnicas y cognitivas, como la capacidad de escuchar y poseer un razonamiento analítico, la capacidad de trabajar en concierto con los demás y la flexibilidad ante el cambio, son los aspectos a través de los cuales se manifiesta y se pone en práctica.

Al analizar estos elementos, nos damos cuenta de cómo la autoconciencia y la autorregulación tienen que ver con la autogestión, mientras que la empatía y el talento social tienen que ver con la gestión de las relaciones con los demás. Los otros elementos, que para un lector distraído pueden parecer meros corolarios, son en cambio las (excelentes) herramientas para implementar los componentes que conciernen a uno mismo y a los demás.La capacidad de poner en práctica correctamente estos elementos de forma unitaria y equilibrada se convierte en la predisposición a la excelencia en el liderazgo.

Es, en sí mismo, un concepto bastante simple y lógico: en todo grupo humano, ya sea una empresa o un negocio, una pequeña empresa o multinacional, el líder disfruta – y lo hace en mayor medida que todos los demás – del poder influir en las emociones de sus subordinados. En consecuencia, si estos se estimulan hacia el entusiasmo, el grupo dará lo mejor de sí, alternativamente, si en lugar de aliento se elige el camino de la ansiedad, la presión y el resentimiento, el grupo se desfasará completamente, perdiendo en vista de los objetivos y desempeño en el lugar de trabajo o de todas las relaciones entre sujetos, si dicho comportamiento concierne a un grupo que no trabaja.

Aunque puede ser relativamente reciente la idea de que la inteligencia emocional, que ve sus primeras teorizaciones a mediados de los noventa del siglo pasado, tiene grandes ventajas en términos de costos y beneficios, es ahora un hecho cuando, Con las estadísticas en la mano, se observa que la mayoría de los gerentes que realizan su trabajo con el corazón en lugar de con la cabeza – ¡sin perderlo por supuesto! – tienen más éxito. Sintonizar con los sentimientos de las personas con las que trabajas te permite gestionar situaciones de dificultad y conflicto, incluso latentes, sin que se salgan de las manos y alcancen niveles incontrolables. Aunque en la mente de la mayoría, el concepto de liderazgo está conectado con la idea de dominación y superioridad, en la realidad de la gestión de cualquier grupo, es por el contrario el arte de persuadir a otros para que cooperen en vista de un objetivo común.

Las habilidades de un líder

Aunque todo pueda parecer ahumado y aleatorio, lo que escribe Goleman es por el contrario muy concreto y tangible y, después de leer el libro con mucha atención, intentaré esbozar las habilidades que un líder debe poseer directamente, dejándote las ganas de lea el apéndice del libro donde encontrará la explicación clara y concisa de cada habilidad.

En cualquier caso y sea cual sea el área en la que quieras convertirte en Líder, sigue el ejemplo de este excelente volumen y verás que las cosas saldrán de la mejor manera.

Articolo di Francesca Tesoro

Traduzione di Sara Trincali

 

L’arte della felicità: una pillola di speranza per tutti noi

 

Napoli, Sergio è un uomo di mezza età che fa il tassista e, nelle giornate piovose che si susseguono, incontra personaggi di ogni tipo, ognuno dei quali gli racconta la propria storia e il proprio punto di vista sulla vita. Tutti eccessivamente disparati, tutti allo stesso modo dispersi nelle loro vite infelici. Il sottofondo alle sue corse è una trasmissione radiofonica dal nome anacronistico “L’arte della felicità” che spinge le persone a interrogarsi sul reale valore di questo senimento sempre più messo da parte. E tra un cliente sbruffone rispetto la vita e una donna distratta che lo colpirà nell’anima, i frammenti del passato vissuti con il fratello che ha seguito la propria idea di felicità, Sergio si rende sempre più conto che lui quel lavoro non lo vuole proprio fare e che non lo rende felice. Ma alla fine, anche sulla sua vita e sulla splendida città, torna a splendere il sole.

“L’arte della felicità” è un lungometraggio d’animazione per adulti di Alessandro Rak e Luciano Stella, uscito nelle sale nel 2013 e distribuito da Cinecittà Luce. Ha ottenuto una candidatura ai Nastri d’Argento e una ai David di Donatello, vincendo il premio migliore opera prima al Raindance Film Festival di Londra e la Animation Section dell’International Film Festival of India, il premio per Miglior Film italiano a Venezia 70 e il premio FEDIC.
É un sorprendente fumetto, prodotto dalla Mad Entertainment – una giovane factory napoletana dove convergono esperienze e competenze professionali diversissime – che ha confezionato un film di animazione delicato e sincero su quello che, seppur in modo differente, stiamo vivendo in questo periodo.
Sergio, che quotidianamente peregrina fisicamente nella sua città, vive metaforicamente un viaggio parallelo alla ricerca della propria personale felicità, in perenne conflitto con le scelte che ha fatto nel passato. Nonostante il rancore che trasuda e impregna il suo vecchio taxi, i frammenti delle conversazioni avute con i propri passeggeri e i flash back del suo passato, diventano un altissimo spirito di speranza per Sergio, che deciderà di rimettere in discussione sé stesso e le sue scelte.


Un film-cartone, dal disegno asciutto e con scene che sanno di preapocalittico, può diventare in questo periodo di estrema incertezza, una buona e sostanziosa pillola di speranza.
Quasi come Sergio, anche noi che proprio in questo ultimo periodo ci ritroviamo a dover necessariamente elaborare ciò che ci succede intorno, facciamo quasi fatica a scoprire dove si annidi la speranza che al momento sembra nascosta.
Speranza potrebbe essere la parola chiave di questo lungometraggio, speranza di vedere finalmente un raggio di sole che esca dallo schermo e ci colpisca, ricordandoci che mai tutto è perduto e che si può sempre tornare indietro, riacciuffando le occasioni che crediamo perdute e i treni ormai passati.
Sergio, è un po’ come tutti noi, incastrato in qualcosa che lo fa vagare senza meta rimpiangendo ciò che non ha più, distraendolo da quello che invece gli accade di bello e sorprendente.

Oggi più che mai, “la gente ha perso la speranza ed è rassegnata, come se il mondo non gli appartenesse e neanche il futuro” anche perchè abbiamo perso la capacità di comprendere che “il problema dell’infelicità è che non ha ragioni, non ha motivi. Non ha proprio niente da dire l’infelicità”.
Oltretutto, “finché i musicisti non scendono dai taxi, finché i poeti servono ai tavoli, finché gli uomini migliori lavorano al soldo di quelli peggiori…la strada corre dritta verso l’apocalisse” ed è esattamente per questo che ognuno di noi, nel suo piccolo, dovrebbe armarsi di quel poco di coraggio che potrebbe stare in una tasca e poter vivere felice. Perchè si può essere felici anche quando non si può prevedere alcun futuro e c’è sempre una seconda occasione, per tutti.
Oggi più che mai.

Francesca Tesoro

“La Fisica dell’Anima” di Fabio Marchesi

Avete mai pensato di poter leggere un libro per conoscere e comprendere  la vostra natura umana, interrogandola, trovando anche gli strumenti per fare della vostra mente il vero motore?
In realtà, se avessero fatto a me questa domanda, avrei risposto di no e che era impossibile.
Invece, leggendo “La Fisica dell’Anima” di Fabio Marchesi edito dalla casa editrice Tecniche Nuove, ci si trova tra le mani un indispensabile strumento applicabile contemporaneamente alla propria crescita personale e a quella professionale.

Fabio Marchesi è uno scienziato, ricercatore indipendente membro della New York Academy of Sciences, appassionato e conoscitore di fisica quantistica e filosofia ermetica che, da informatico ed ingegnere, ha sempre cercato il modo di integrare la scienza con la spiritualità. Ha svolto ricerche puntando ad una scienza che coinvolgesse anche gli aspetti spirituali della realtà, con il solo scopo di trovare la massima felicità individuale e collettiva. Divenuto talmente famoso per questa sua ardita ricerca, è stato considerato visionario da molti, ma chiamato alle Nazioni Unite per esporre le sue teorie.

L’autore, enuclea e spiega nel suo testo come applicare quegli stessi principi della fisica quantistica alla vita quotidiana, creando, come è stato definito da molti, un trampolino verso il proprio personale infinito, da scoprire e da attraversare, per migliorare sé stessi in primis e poi coloro i quali ci circondano, con il solo scopo di fornirci un metodo per acquisire consapevolezza di sè e del mondo circostante.
Leggendo i concetti scientifici spiegati con semplicità ma di immediata comprensione, scritti con estrema bravura e luciditá, capiamo come sia necessario integrare noi stessi con ciò che ci circonda, predisponendo la nostra mente al salto evolutivo che ognuno di noi dovrebbe poter fare per non soccombere.

Questo libro è “un’opera coraggiosa e illuminante, che offre una nuova prospettiva da cui interpretare la realtà, grazie alla quale ogni esperienza umana, felice o impegnativa, trova nuove lucide e sorprendenti spiegazioni oltre ogni fatalismo”.
Non parliamo di un manuale new age o di un qualcosa estremamente lontano da noi, ma di un nuovo modo di interpretare e concepire la realtà con vantaggi, individuali e collettivi, applicabili nella nostra vita quotidiana e nel nostro sviluppo professionale e che Fabio Marchesi riesce a spiegare partendo dalle “sensazionali scoperte in campo quantistico avvenute nel secolo scorso che hanno permesso un impressionante progresso tecnologico”. Se infatti ognuno di noi, nelle realtà in cui è abituato a vivere e operare, riuscisse ad espandersi oltre lo “scontato”, potrebbe finalmente convincersi e riuscire a comprendere seriamente come le ambizioni, gli intenti e i desideri possono realizzarsi, veramente.

Del resto, non è con la sola razionalità, ma con stupore e meraviglia che si può giungere all’essenza delle cose e scoprire quanto sia più facile creare la nostra felicità.
Trovo estremamente vero il concetto che noi, in quanto esseri umani, siamo stati tutti educati all’obbedienza e alla paura, figli di una consapevolezza – non nostra naturalmente ma che ci è stata inculcata – che siamo incapaci di fare da soli qualsiasi cosa ma, allo stesso tempo, di essere tutti separati da tutti e gli uni in competizione con gli altri. Insomma, siamo entrati a far parte di un sistema che è di per sé strutturato per creare conflitti e infelicità.
Se invece, cominciassimo a cambiare il nostro modo di pensare e di pensarci, riusciremo a comprendere come, essendo tasselli di un tutto più grande e – per ora – ancora invisibile ai nostri occhi, riusciremo a sentirci maggiormente integrati e facenti parte di una realtà sistemica dove ognuno, con il proprio piccolo apporto, potrebbe fare grandi cose per tutti.

Credo che la parola migliore per definire non solo questo libro, ma il percorso che ci spinge a intraprendere è CORAGGIO.

Coraggio di iniziare a leggere un libro del genere, coraggio per aprire la propria mente, coraggio per comprendere quello che siamo e quello che dovremmo cominciare a fare per migliorare noi stessi e il mondo che ci circonda, coraggio per partire verso la nostra migliore versione di sé stessi.
Perchè “indipendentemente dal successo che una persona sembra o no avere, ciò che differenzia maggiormente le persone felici da quelle infelici risiede nella loro consapevolezza e coraggio. Per portare la propria consapevolezza oltre ciò che gli altri ritengono normale, possibile e impossibile, facile e difficile, giusto e sbagliato, bene e male, serve coraggio. Serve coraggio per seguire le proprie intuizioni, soprattutto quando per farlo bisogna disobbedire alle aspettative di altri. E ci vuole coraggio per scegliere quello che si vuole e per difenderlo e realizzarlo anche quando è diverso da quello che vogliono gli altri.”

Francesca Tesoro

“Intelligenza Emotiva” di Daniel Goleman: un nuovo linguaggio delle emozioni

Di Daniel Goleman, giornalista americano classe 1946, psicologo specializzato nello sviluppo della personalità – materia di cui è stato anche professore ad Harvard -, scrittore di temi altisonanti quali la neurologia e le scienze comportamentali per il New York Times e con all’attivo una intera collana dedicata all’intelligenza emotiva e sociale, alla creatività e alla leadership, all’empatia e all’emotività, alle forze che compongono e costituiscono le cose e le persone senza scadere mai nel trascendentale incomprensibile, avevamo già recensito “Leadership Emotiva” qualche tempo fa.

Oggi aggiungiamo un nuovo tassello parlandovi di un altro suo libro, divenuto best seller e strumento di formazione trasversale sia per area geografica che per categorie professionali.
“Intelligenza Emotiva” edito dalla Best Bur è un volume scritto nel 1995 e pubblicato in America nello stesso anno che, dopo aver travalicato i confini nazionali e nel giro di un anno essere stato pubblicato praticamente ovunque, è rimasto profondamente attuale.

Scritto quando  la società civile americana viveva una devastante crisi sociale, con aumento della frequenza dei crimini violenti, dei suicidi e dell’abuso di droghe che trasversalmente coinvolgeva uomini donne giovani e adulti, questo scrittore ha messo nero su bianco quello che oggi, nonostante siano passati tanti anni, può essere definito un ottimo manuale per guarire (anche) quei mali sociali, prestando una maggiore attenzione alla competenza sociale ed emozionale delle persone.

Il suo enorme successo è stato dettato dalla capacità di questo scrittore di enucleare principi molto semplici e attuabili che riguardavano l’alfabetizzazione emozionale e che sono stati offerti strategicamente al mondo scolastico americano per interrompere la deriva sociale che si stava registrando credendo, come  è stato, che insegnando questi “sani principi” agli studenti, ne avrebbe giovato anche la società adulta indirettamente all’inizio e direttamente nel momento in cui quegli stessi studenti sarebbero diventati i nuovi adulti della società.

Per quanto azzardata poteva sembrare questa scelta, nella relatà dei fatti, il programma di alfabetizzazione emozionale diede immediatamente effettivi risultati tangibili e duraturi nel mondo studentesco, riuscendo ad elevare negli studenti la qualità e la capacità di affrontare i  turbamenti, di ascoltare o di concentrarsi, di tenere a freno gli impulsi, di sentirsi responsabili del proprio lavoro o di curare l’apprendimento.

Divenuto un pilastro fondamentale, non solo oltreoceano, del mondo dell’insegnamento – al punto che  è attualmente una delle materie di esame nei percorsi formativi dei docenti – rapidamente si è capito che l’Intelligenza Emotiva avrebbe potuto modificare in meglio anche i settori aziendali e manageriali.

Ebbene, ma se vi chiedessi di definire l’intelligenza emotiva, lo sapreste fare?
Come è stata definita dallo stesso autore l’“Intelligenza Emotiva” è quella particolare forma di intelligenza che ha consentito ai nostri lontani progenitori di sopravvivere in un ambiente ostile e di elaborare le strategie che sono alla base dell’evoluzione umana, e che può aiutare tutti noi ad affrontare un mondo sempre più complesso, violento, difficile da decifrare. L’intelligenza emotiva consente di governare le emozioni e guidarle nelle direzioni più vantaggiose; è la capacità di capire sentimenti degli altri al di là delle parole; spinge alla ricerca di benefici duraturi piuttosto che al soddisfacimento degli appetiti più immediati”.

Stiamo parlando sostanzialmente di un nuovo linguaggio delle emozioni che si può apprendere e perfezionare imparando a coltivare e riconoscere le emozioni proprie e quelle degli altri. È un qualcosa che, nella realtà dei fatti, dovrebbe essere insegnata nei bambini fin da piccoli perchè l’intelligenza emotiva può semplicisiticamente essere ricondotta al concetto elementare del “corretto uso delle emozioni” che rappresentano un fattore determinante anche per il raggiungimento dei successi personali e professionali di ogni persona. La capacità, infatti, di saper utilizzare correttamente le proprie emozioni, sapendole identificare, comprenderle, gestire, è indubbiamente lo strumento fondamentale per affrontare in modo nettamente migliore la propria vita, tanto personale quanto professionale.

Vi siete mai chiesti come le nostre emozioni possano influenzare i nostri percorsi, le nostre reazioni, al punto tale da ostacolarci completamente nella nostra capacità di agire o di decidere lucidamente? Per quanto possa essere difficile da accettare una cosa del genere, è davvero così.

Leggendo questo libro, ogni lettore può portarsi a casa tre grandi lezioni – di cui ovviamente non vi scriverò tutto, altrimenti non sarebbe abbastanza divertente per voi leggere Goleman-.

La prima: “L’autoconsapevolezza – in altre parole la capacità di riconoscere un sentimento nel momento in cui esso si presenta – è la chiave di volta dell’intelligenza emotiva”. Tradotto, l’intelligenza emotiva si basa sull’abilità di essere consapevole di sé stessi ed essere in grado di auto-equilibrarsi. Questo perchè ci sono sotanzialmente due aspetti fondamentali da considerare per essere emotivamente intelligenti: uno è essere consapevole della propria emotività essendo in grado di riconoscere e classificare le proprie emozioni, l’altra è la capacità di autocontrollarsi e regolarsi. Semplice a dirsi, può sembrare anche tautologico, ma se ci pensate è come iniziare a correre una maratona con un paio di infradito ai piedi. Comincereste a correre la maratona di New York con delle ciabatte ai piedi? Necessariamente dovreste cambiare qualcosa, o no?

La seconda: “Le persone competenti sul piano emozionale – quelle che sanno controllare i propri sentimenti, leggere quelli degli altri e trattarli efficacemente – si trovano avvantaggiate in tutti i campi della vita, sia nelle relazioni intime che nel cogliere le regole implicite che portano al successo”. Non è vero come è comunemente creduto che la cosa importate per avere successo nella vita è un quoziente intellettivo altamente performante e fatto di un numero stratosferico, al contrario, il raggiungimento della felicità è direttamente collegato alla propria intelligenza emotiva, questo perchè è in base a come noi gestiamo il nostro sé e mobilitiamo le nostre emozioni positive che ci proiettano verso un obiettivo.

La terza: “Se vuoi migliorare la tua intelligenza emotiva devi allenarti severamente a essere sempre ottimista coltivando il pensiero positivo in tutto quello che fai”.
Insomma, allenandosi duramente su questo aspetto – e su tutti gli altri, sia chiaro – sarà possibile sviluppare quella resilienza che caratterizza le persone dotate di un’elevata intelligenza emotiva.

Le persone emotivamente intelligenti, sono coloro che praticano nella vita di tutti i giorni autocontrollo, entusiasmo, perseveranza e automotivazione, creando un sistema di autoconsapevolezza delle proprie emozioni e del proprio modo di pensare.
L’autoconsapevolezza viene definita dallo stesso Goleman come quella “capacità di motivare sé stessi, persistere nel perseguire un obiettivo nonostante le frustrazioni, di controllare gli impulsi e rimandare la gratificazione, di modulare i propri stati d’animo, evitando che la sofferenza ci impedisca di pensare, di essere empatici e di sperare”.

Davvero, reimpostare questi aspetti nella propria vita significa migliorarla drasticamente? Decisamente si. Per ogni aspetto di cui abbiamo parlato, ci sono risvolti estremamente positivi che proviamo a sintetizzare in questo rapidissimo schema.

Alla AUTOCONSAPEVOLEZZA EMOZIONALE corrispondono la  migliore capacità di riconoscere e denominare le nostre emozioni, di comprendere le cause dei sentimenti, di riconoscere la differenza tra sentimenti e azioni.

Dal CONTROLLO DELLE EMOZIONI discendono la sopportazione della frustrazione, il controllo della collera, la capacità di esprimerle, affrontare lo stress, abbassando il senso di solitudine e ansia nei rapporti sociali.

INDIRIZZARE LE EMOZIONI IN SENSO PRODUTTIVO significa condensare un  maggior senso di responsabilità, capacità di concentrarsi sul compito che si ha di fronte e di fare attenzione, avere minor impulsività e maggiore autocontrollo, migliorando i risultati delle proprie prove.

Tutto questo, si condensa nella GESTIONE DEI RAPPORTI, riuscendo  ad avere una capacità di analizzare e comprendere i rapporti, risolvere i conflitti e negoziare i contrasti, acquisendo una maggior sicurezza di sé e nelle proprie capacità di comunicazione, raggiungendo un maggior livello di simpatia e socievolezza, abbassando l’individualismo e aumentando la collaborazione in gruppo, attraverso lo spirito di condivisione, di collaborazione e di disponibilità a rendersi utili agli altri, determinando nella maggior democrazia nel trattare con gli altri.

Insomma, una volta letto questo libro, si è tecnicamente pronti per iniziare questo allenamento e intraprendere la giusta strada verso la nostra felicità! E indubbiamente, verso un nuovo tipo di successo!!

Francesca Tesoro